El fútbol inglés enfrenta una paradoja económica: nunca generó tantos ingresos, pero cada vez le cuesta más sostener la rentabilidad de sus clubes. El crecimiento del negocio audiovisual, los contratos comerciales y la expansión internacional de la Premier League no alcanzan para compensar una estructura de gastos que se volvió cada vez más pesada. El resultado es un sistema con pérdidas extendidas, endeudamiento creciente y una dependencia cada vez mayor del dinero de los propietarios.
La Premier League mueve millones, pero el 94% de los clubes ingleses pierde plata
Un informe del regulador del fútbol inglés advierte sobre el deterioro financiero de una industria que genera u$s12.000 millones al año. Solo siete de 116 clubes registran ganancias y la deuda sigue creciendo.
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La Premier concentra el 75% de los u$s6.900 millones de deuda del fútbol inglés.
El diagnóstico surge del Informe sobre el Estado del Fútbol 2026, elaborado por el Regulador Independiente del Fútbol de Inglaterra (IFR, por sus siglas en inglés). Según el documento, el 94% de los clubes analizados registra pérdidas y solo siete de las 116 instituciones que integran las cinco primeras divisiones cerraron sus últimos ejercicios económicos con beneficios.
La advertencia alcanza especialmente a los equipos que compiten fuera de la máxima categoría. De acuerdo con el informe, alrededor de un tercio de los clubes de la English Football League (EFL) y la National League se encuentra en una situación de insolvencia. El organismo reclamó una reforma urgente para evitar que los problemas financieros se profundicen y terminen comprometiendo la continuidad de más instituciones.
El principal foco de presión está en la carrera por mantenerse competitivos. Los clubes aumentan los salarios, invierten en incorporaciones y elevan sus presupuestos deportivos para evitar descensos o conseguir ascensos. Sin embargo, esos compromisos no siempre están respaldados por ingresos recurrentes. La combinación de costos crecientes, deuda y dependencia de los aportes de los accionistas configura, según el regulador, un escenario de riesgo para los clubes y sus hinchas.
Una industria de u$s12.000 millones con pérdidas estructurales
Durante la temporada 2025-2026, las cinco primeras divisiones del fútbol inglés generaron aproximadamente u$s12.000 millones. La Premier League concentró alrededor de u$s10.000 millones, mientras que la Championship aportó cerca de u$s1.330 millones.
La League One y la League Two, correspondientes a la tercera y cuarta categorías, generaron en conjunto aproximadamente u$s610 millones. La National League, quinta división, registró ingresos cercanos a u$s93 millones.
La concentración es todavía más marcada en la máxima categoría: los seis grandes -Arsenal, Chelsea, Manchester United, Manchester City, Liverpool y Tottenham- representan por sí solos el 56% de los ingresos de la Premier League. Esa desigualdad deja a los clubes de las divisiones inferiores en una posición financiera mucho más vulnerable.
La brecha también se observa en los ingresos promedio. Un club de la Premier League factura, de media, ocho veces más que uno de la Championship. En la práctica, los equipos que descienden de Primera conservan durante un tiempo una capacidad económica superior a la de sus nuevos rivales, gracias a las compensaciones por descenso. Ese mecanismo les permite amortiguar la pérdida de ingresos televisivos, pero también obliga a otros clubes a asumir riesgos para competir con presupuestos difíciles de sostener.
El problema no se limita a los salarios de los futbolistas. El IFR detectó que 17 equipos de la EFL y la National League registrarían pérdidas incluso si no tuvieran que pagar las remuneraciones de sus planteles. El dato refleja el peso que adquirieron los costos operativos, la infraestructura y el funcionamiento cotidiano de las instituciones.
Las pérdidas se multiplican en todas las categorías
En la Premier League, las pérdidas medias por club pasaron de u$s26,6 millones, en la temporada 2021-2022 a u$s58,5 millones, en la temporada 2025-2026. Es decir, el rojo promedio prácticamente se duplicó en cinco años.
La situación es todavía más delicada en la Championship. Las pérdidas medias alcanzaron los u$s29,3 millones, durante la campaña 2025-2026. El déficit representa aproximadamente el 59% de los ingresos de un club promedio de la categoría.
En la League One, las pérdidas medias llegaron a u$s10 millones, más del 65% de la facturación. En cinco temporadas, el rojo promedio se triplicó, desde los u$s3,2 millones hasta los u$s9,8 millones.
La League Two tampoco escapa al deterioro. Las pérdidas medias se cuadruplicaron, al pasar de u$s800.000 a u$s3,6 millones.
La evolución muestra que el crecimiento comercial no se traduce automáticamente en rentabilidad. En buena parte del sistema, los clubes necesitan aportes de sus propietarios o nuevas fuentes de financiación para cubrir gastos corrientes, afrontar compromisos por fichajes y mantener sus planteles.
La deuda superaría los u$s6.900 millones
El endeudamiento constituye otra de las principales señales de alarma. La deuda global de los clubes ingleses pasó de u$s3.724 millones a u$s5.453 millones en la temporada 2020-2021
Las previsiones recogidas en el informe apuntan a que el pasivo total podría alcanzar los u$s6.783 millones en la temporada 2026-2027. En algunas estimaciones periodísticas, el monto se aproxima a los u$s6.900 millones.
La Premier League concentra alrededor del 75% de la deuda total, pese a ser la competición con mayor capacidad de generar ingresos. Los clubes de la máxima categoría acumulan más de u$s3.990 millones en deuda bancaria y casi u$s1.995 millones procedentes de los mercados de capitales.
Sin embargo, el origen de la financiación cambia según la división. En la temporada 2025-2026, los préstamos de accionistas representaban apenas el 3% de la deuda de los clubes de la Premier League. En la Championship, esa proporción llegaba al 78%; en la League One, al 90%; y en la League Two, al 67%.
La diferencia expone la dependencia de los equipos más pequeños respecto del respaldo de sus propietarios. Mientras las instituciones más grandes pueden recurrir a bancos y mercados de capitales, los clubes de las categorías inferiores cuentan con menos alternativas y tienen mayores dificultades para conseguir liquidez ante una crisis.
El informe también señala que los clubes comprometieron activos, ingresos e inversiones de capital por u$s18221millones como garantía de préstamos. De ese total, u$s16.093 millones corresponden a la Premier League.
Los intereses crecieron más rápido que la deuda
El costo de financiarse se convirtió en un problema adicional. Entre las temporadas 2020-2021 y 2024-2025, los pagos totales de intereses de los clubes aumentaron de u$s129 millones a u$s605 millones.
El incremento fue del 369%, muy superior al crecimiento del 46% registrado por la deuda bruta durante el mismo período. El costo implícito de la financiación pasó del 3,4% al 11%, impulsado por las tasas de interés más elevadas y la exposición de algunos clubes a préstamos con tipos variables.
A esa presión se suman las cláusulas que los prestamistas incorporan en los contratos para protegerse ante un deterioro financiero. El 60% de los clubes de la Premier League tiene al menos una línea de crédito con cláusulas vinculadas a un posible descenso.
Además, cerca del 35% de las líneas de crédito de la máxima categoría contempla la amortización total o parcial de la deuda si el equipo pierde la categoría. En otros contratos, los derechos audiovisuales, los patrocinios y las cuentas por cobrar comerciales se utilizan como garantía, mientras que algunas condiciones prevén mayores tasas de interés en caso de descenso.
El riesgo es evidente: una caída deportiva puede provocar una reducción abrupta de los ingresos y, al mismo tiempo, acelerar los vencimientos o encarecer la financiación.
El negocio creció, pero la rentabilidad quedó atrás
Desde la creación de la Premier League, en 1992, los ingresos promedio de sus clubes pasaron de u$s14 millones a u$s453 millones. El aumento fue superior al 3.000%, con una tasa de crecimiento anual del 11,4%, mientras que el producto interno bruto del Reino Unido se triplicó en el mismo período.
Las demás divisiones también expandieron sus negocios, aunque a un ritmo menor. En la Championship, los ingresos medios por club subieron de u$s4,9 millones a u$s51,2 millones. En la League One, avanzaron de u$s2,6 millones a u$s16,3 millones, y en la League Two, de u$s1,4 millones a u$s9,1 millones.
Los derechos audiovisuales fueron determinantes para esa expansión. Los ingresos por retransmisiones nacionales de la Premier League pasaron de u$s55,2 millones en la temporada 1992-1993 a u$s2.367 millones en 2018-2019. Aunque luego descendieron a u$s2.104 millones, se mantuvieron en niveles elevados.
Los derechos internacionales, por su parte, crecieron de u$s39,4 millones en la temporada 2001-2002 a u$s2.630 millones en 2025-2026, hasta superar los ingresos nacionales. La expansión global del campeonato consolidó a la Premier League como uno de los activos audiovisuales más valiosos del deporte mundial.
La Championship también mejoró sus contratos. Su acuerdo nacional de cinco años con Sky Sports, vigente hasta la temporada 2028-2029, asciende a unos u$s1.244 millones, un 50% más que el contrato anterior. Además, la cantidad de partidos televisados se cuadruplicó, hasta alcanzar los 1.059 encuentros.
En el plano internacional, la audiencia de la Championship creció de 212 millones de espectadores en la temporada 2020-2021 a 278 millones en 2024-2025. La audiencia internacional representa el 58% del total, aunque los ingresos internacionales equivalen aproximadamente al 20% de los ingresos audiovisuales de la competición.
El dinero de los torneos continentales también ganó peso. Los ingresos distribuidos por la UEFA aumentaron de u$s1.223millones en la temporada 2010-2011 a u$s4.115 millones previstos para 2026-2027. En la Champions League, los ingresos medios por club pasaron de u$s34,6 millones en la temporada 2004-2005 a u$s106,4 millones en 2024-2025.
El contraste entre expansión comercial y fragilidad financiera es el eje del diagnóstico del regulador. El negocio se multiplica, pero los costos deportivos, los intereses y la desigual distribución de los ingresos erosionan la capacidad de generar beneficios.
La advertencia del IFR apunta a una cuestión estructural: el fútbol inglés ya no enfrenta únicamente el desafío de aumentar su facturación, sino el de convertir ese crecimiento en estabilidad económica. Sin cambios en los incentivos deportivos, el control de los gastos y los mecanismos de financiación, la distancia entre los clubes más poderosos y el resto del sistema podría seguir ampliándose, mientras más instituciones quedan expuestas a una crisis de liquidez.


