23 de mayo 2011 - 00:00

Crece la superficie sembrada con colza

La superficie destinada al cultivo de colza llegó a un máximo de 80.000 hectáreas en la campaña pasada. La principal zona productora está ubicada en el sudeste de la provincia de Buenos Aires y este de La Pampa. No obstante, han comenzado a incorporarse otras regiones ubicadas en el norte de la provincia de Buenos Aires y Entre Ríos, según un relevamiento realizado por la Chacra Experimental de Barrow.

La colza es una especie oleaginosa perteneciente a la familia de las crucíferas y figura entre los primeros cultivos aprovechados por el hombre.

«Hay experiencias promisorias en áreas de riego de Mendoza y Santiago del Estero», sostuvo la ingeniera agrónoma Liliana Iriarte de la Chacra Experimental Integrada Barrow, en un trabajo de investigación sobre la colza.

En el contexto actual existen dificultades y limitaciones de orden tecnológico. En relevamientos realizados en una amplia zona productora, se obtuvieron rendimientos promedios de 1.484 kilos por hectárea con un valor máximo de 2.680 kilos por hectárea.

La mitad de la superficie relevada supera al rendimiento promedio en un 26% o sea que se obtuvieron rendimientos por encima de los 1.800 kilos por hectárea.

La mayoría de los problemas detectados estaban ligados a la implantación del cultivo, «siguiéndole en importancia la nutrición y la sanidad, Se debe ajustar y mejorar la tecnología disponible para progresar en la producción, apuntando a las distintas áreas actuales y zonas potenciales», aclaró Iriarte.

Las principales declaraciones de la ingeniera en su trabajo sobre colza fueron: 

  • A diferencia de la mayoría de los cultivos oleaginosos que se producen en época estival, la colza, por su ciclo invierno-primavera, accede al mercado en un momento del año propicio por la demanda de la industria y sin sobreponerse con las otras oleaginosas. 

  • En las zonas que poseen una rotación restringida a cereales de invierno, la colza le brinda al productor la posibilidad de incorporar un cultivo que contribuye a la diversificación, mejorando el control de malezas y la presencia de enfermedades. 

  • Mejora la estructura del suelo y el manejo del agua en el perfil debido al efecto de su raíz pivotante y abarata costos para el tratamiento de malezas, por ejemplo, en problemas con gramíneas. 

  • Permite una utilización más eficiente de la maquinaria, dado que la siembra y la cosecha se realizan en momentos diferentes a los de los cereales. Su cosecha anticipada favorece la realización de cultivos de segunda en una fecha más temprana. Contribuye a dispersar riesgos agroeconómicos y permite disponer de ingresos antes que los cereales. 

  • Facilita a la industria la producción de aceite de alta calidad, demandado por los mercados más exigentes, además, se ocupan las plantas procesadoras en un momento en que están ociosas dado que la base de la industria aceitera argentina está dada por soja y girasol. 

  • La Argentina puede participar en el mercado internacional aportando volúmenes de producción en contraestación con el hemisferio norte, donde se encuentran los principales productores de la oleaginosa. 

  • El interés mundial creciente por los biocombustibles permitirá posicionarnos como un productor mundial importante de aceite de colza, con posibilidades de abastecer a los países productores de este tipo de energía.
  • Dejá tu comentario