El tipo de cambio que publica diariamente el Central (Comunicación "A" 3.500) finalizó el viernes a $ 14,08, cuando venía de $ 14,30 a principios de mes. El mismo recorrido se observa en el tipo de cambio mayorista, que finalizó a $ 14,04 para la venta. La presión bajista sobre el dólar es aún más notoria en el contado con liquidación, que ya está en torno a $ 13,95. El tipo de cambio implícito en la cotización de los bonos refleja el efecto que genera el ingreso de divisas de inversores extranjeros a través del mercado financiero.
La preocupación crece porque al mismo tiempo que se aprecia nominalmente el peso, el resto de las monedas de la región viene perdiendo terreno contra el dólar en lo que va de mayo. La inflación acumulada no hace más que agravar el incipiente atraso cambiario. Las empresas siguen con preocupación esta evolución, porque pierden competitividad con el resto del mundo y, aún más desafiante, hay un fuerte incentivo para aumentar las importaciones aprovechando el acceso al dólar barato.
Varios factores confluyen para derrumbar la cotización:
Sturzenegger ya había manifestado su preocupación por una apreciación cambiaria que no es motivada por una mejora en el intercambio comercial sino por el ingreso de capitales financieros. Por eso adoptó una serie de medidas para tratar de frenar la tendencia: liberó totalmente el acceso al mercado a los importadores, subió de 2 a 5 millones el permiso de atesoramiento mensual de dólares y complicó la compra de Lebac para inversores extranjeros. Otra medida en análisis es restablecer un encaje para el ingreso de capital de corto plazo, obligándolo a una permanencia mínima en el mercado local.
Ahora le toca jugar al Central. En los últimos días aceleró las compras de dólares, lo que se transformó en el mayor rubro de explicación del aumento de la base monetaria en las últimas semanas. Se supone que mantendrá esa tendencia, pero que no podría hacerlo excesivamente para evitar que la variación interanual de la cantidad de dinero se acelere demasiado, provocando un nuevo salto inflacionario.
Pero todas las miradas estarán puestas en la licitación de Lebac de mañana. Todo indica que el BCRA volverá a bajar la tasa, por tercera semana consecutiva, aprovechando los signos incipientes de menor inflación pero también la necesidad de darle algo de impulso al tipo de cambio. Por eso, la duda es, más que si bajará la tasa, a qué ritmo lo hará. Hace dos semanas la redujo 25 puntos básicos (del 38% al 37,5% anual), la semana anterior 75 puntos (del 37,75% al 36,5%), y la gran pregunta es si mantendrá esa reducción o si incluso podría acelerarla.

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