23 de abril 2010 - 00:00

Crisis económica: Goldman Sachs o fascismo financiero

Goldman Sachs, una de las entidades salvadas por el Gobierno norteamericano, asesoró a Grecia para ocultar su déficit.
Goldman Sachs, una de las entidades salvadas por el Gobierno norteamericano, asesoró a Grecia para ocultar su déficit.
Goldman Sachs (GS) acaba de informar que batió las previsiones al obtener, entre enero y marzo, un beneficio neto de u$s 3.460 millones, un 91% más que los u$s 1.810 millones logrados durante el mismo período de 2009. El beneficio por acción fue de u$s 5,59. Probablemente adelantaron este informe para contrarrestar la caída, el viernes 16, del ETF Financiero (XLF), que bajó un 4%. En particular, las acciones de GS bajaron un 12%, la ganancia que había logrado en mes y medio de operatoria, y con un volumen operado muy significativo, marcando la intensidad del hecho.

Sucede que la Securities Exchange Commission (SEC) interpuso el viernes una demanda contra GS por, supuestamente, instar a sus clientes a comprar títulos hipotecarios sabiendo que iban a caer en impago. Es decir, un inversor (Paulson & Co) solicitó a GS construir un producto (Abacus) derivado de hipotecas a las que dicho inversor asignaba altas posibilidades de impago; GS usó un tercero (ACA) para construir este instrumento, sabiendo que el inversor, Paulson & Co, sería parte, junto con ACA, de la elaboración del producto. En particular, Paulson & Co sugería a ACA qué hipotecas concretas deberían formar parte del nuevo instrumento; una vez elaborado el producto, GS vendió a otros clientes una parte de dicho instrumento sin mencionar la identidad de todas las partes involucradas. GS, durante la crisis financiera, no ha estado ausente de la polémica. Después de la quiebra de Bear Sterns y Lehman, muchos bancos se salvaron gracias a la intervención de los Estados con dinero, GS fue uno de ellos y ahora, la opinión pública se encrespó al saber que planea repartir, entre sus directivos, unos u$s 5.500 millones en bonus. Además, los gobiernos europeos se molestaron al saber del asesoramiento de GS a Grecia, en la estructuración de la permuta de intereses que permitió esconder parte del déficit de ese país.

Las bravuconadas al estilo barra brava de Obama, que defendió la guerra cuando recibía el Nobel a la Paz, afirmando que «si (los bancos) quieren guerra, la tendrán» son una cuasi extorsión en favor de terminar con la desregulación financiera de otro demócrata, Bill Clinton, que tanto desarrollo trajo a Wall Street y al mercado financiero global. Claramente, la investigación de la SEC (más las de gobiernos como el de Gran Bretaña y Alemania) y las posibles penas a GS pueden tener consecuencias sobre el sistema financiero. Se está preparando a la opinión pública para obtener apoyo político a las reformas regulatorias. Todo esto viene a demostrar que la crisis financiera hasta ahora sólo se ha emparchado y que la solución va por camino inverso, ya que los gobiernos están muy lejos de reconocer que han sido los disparadores de la crisis, con tasas tan bajas como el 1% alentando el crédito descontrolado y luego subiendo estas mismas tasas enloqueciendo al mercado.

El caso Madoff, por su parte, descubrió para qué sirven los burócratas. Cuando en Wall Street existía casi la certeza de que estaba actuando temerariamente, la SEC lo «inspeccionó» en varias oportunidades y «no encontró» ninguna irregularidad, dándole certificado de seriedad (de corso, debe haber sido) acallando a quienes aconsejaban no invertir con él.

La mediática comisión delegada del Congreso de EE.UU. para investigar esta crisis, por la que ya han pasado Greenspan, Rubin y varios presidentes de bancos, entre otros, no es más que un montaje escenográfico que, por supuesto, carga contra el mercado y los privados tapando la propia (del Estado) responsabilidad. Y acusando a los derivados, que son muy buenos instrumentos financieros que, precisamente, sirven para mejorar los rendimientos y «aguar» los riesgos. Como los ahora famosos CDO, en los cuales GS fue un jugador importante, pero no el más grande. De hecho, Merrill Lynch, Citigroup y UBS suscribieron muchas más de estas titulizaciones, según Nomura. 



(*) Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity de Oakland, California.

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