16 de marzo 2012 - 00:00

Crisis política en China tras la expulsión de un peso pesado neomaoísta

Bo Xilai, dirigente de la tendencia de izquierda más dura dentro del Partido Comunista Chino, fue expulsado de la formación. Según analistas, sus ansias de protagonismo irritaron al presidente saliente, Hu Jintao.
Bo Xilai, dirigente de la tendencia de izquierda más dura dentro del Partido Comunista Chino, fue expulsado de la formación. Según analistas, sus ansias de protagonismo irritaron al presidente saliente, Hu Jintao.
Pekín - La crisis política más grave ocurrida en China desde la matanza de Tiananmen en 1989 se confirmó ayer con la destitución de Bo Xilai, carismático y controvertido secretario del Partido Comunista de Chongqing, que aspiraba a convertirse en el congreso del otoño boreal en uno de los líderes de la próxima década.

Aunque muchos pensaban que gracias a su perfil lograría salir airoso, Bo fue destituido de su cargo en la ciudad de Chongqing sudoeste como castigo porque su ex mano derecha, Wang Lijun, pidió asilo político en la embajada de Estados Unidos.

El exministro de Comercio y exalcalde de Dalian, calificado por analistas locales como una estrella naciente en la política china, aspiraba a ocupar un cargo en la cúpula de dirigentes comunistas chinos luego del 18º Congreso del Partido. Ahora, tras su destitución, Bo no sólo quedará sin ocupar cargos sino que probablemente deberá alejarse para siempre de la política.

Bo alcanzó un alto índice de popularidad porque junto a Wang emprendió una campaña para desterrar a los mafiosos de su comunidad. La estrategia obtuvo como resultado 20 condenas a muerte, cientos de detenciones y un gran ascenso de su popularidad.

Otra de las inciativas políticas por las cuales se destacó Bo fue el descubrimiento de la considerada «cultura roja», la recuperación en clave nacionalista de canciones y eslogans de los años en los que China era liderada por Mao Tse Tung.

Bo Xilai es hijo de Bo Yibo, uno de los primeros compañeros de armas de Mao, quien sin embargo cayó en desgracia y sufrió prisión y cárcel durante la Revolución Cultural (1966-76). El propio Bo Xilai fue enviado a trabajos forzados en el campo y su madre fue asesinada a golpes.

La política basada sobre estos dos pilares -la represión y la cultura roja- fue recibida de manera entusiasta por algunos líderes de la nueva generación, ente ellos el candidato a heredar la presidencia Xi Jinping, pero no por parte del presidente saliente Hu Jintao.

Los problemas para Bo comenzaron cuando sin explicaciones Wang se presentó en la embajada de Estados Unidos para pedir asilo. Allí permaneció varias horas y luego fue detenido por autoridades comunistas. Desde ese momento varias versiones circularon acerca de Wang, pero al parecer fue acusado y está detenido en Pekín.

Luego, un empresario chino que se exilió en el exterior denunció a Bo porque sostuvo que sus medidas eran para favorecer a compañías estatales y en perjuicio de los empresarios privados. Paralelamente, un alto funcionario de la metrópolis se suicidó en circunstancias poco claras y otro empresario de Chongqing, Zhang Mingyu, fue arrestado en Pekín tras haber acusado de corrupción, vía Internet, a algunos aliados de Bo.

Según el diario «South China Morning Post», Hu Jintao afirmó a miembros de la Conferencia Consultiva Política del Pueblo de China (CCPC), máximo órgano asesor, que lo que había hecho Wang era una traición. Una fuente de Chongqing citada por el periódico reveló que «los funcionarios fueron informados de que Wang traicionó al país con crímenes, corrupción y degeneración moral».

La destitución de Bo, un «peso pesado» y «príncipe» de la quinta generación, hijo de un líder revolucionario igual que el futuro presidente, confirma la mayor crisis política en el PCCh desde 1989 (ver aparte). «Su deseo de protagonismo lo perdió. No quería ser hermano sino jefe y eso no está bien visto», dijeron los funcionarios a medios locales.

Agresivo negociador como exministro de Comercio, su estilo asustó a la cúpula del partido. «Quiso ponerse la medalla de la lucha contra la corrupción, pero en el régimen chino esa función corresponde al secretario general del PCCh y presidente, actualmente Hu Jintao», explicaron las fuentes, para las que «Bo quería presentarse como salvador del mundo y causó bastantes problemas al Partido».

Agencias EFE, ANSA, Reuters y AFP

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