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Cristina en Brasil: más colorada que Lula
No sólo se abrazaron. Cristina de Kirchner y Lula da Silva también exhibieron una coincidencia en sus vestuarios. Ella usó un traje en rojo carmesí, el mismo tono que eligió el presidente brasileño para su corbata; Para participar del acto por el Día del Ejército, la Presidente no tuvo mejor idea que vestir un impermeable similar al que forma parte del uniforme militar.
Y no se trata sólo de una creencia popular. Estudios psiquiátricos de la Universidad de Rochester sostienen que el rojo tiene un efecto afrodisíaco y que quienes exhiben ese color resultan más atractivos. Pero también ese mismo tono es símbolo del fuego y del peligro y, para el Feng Shui, induce a la agresión. Aunque los entendidos en colorterapia dicen que el uso del rojo transmite poder e inspira confianza en quien lo porta. Esto último lo sabía John Kennedy, quien siempre usaba el rojo en sus corbatas.
Se cargó con esa paleta de pies a cabeza, como para asegurarse no pasar inadvertida. Resaltaba aún más al lado de Débora Giorgi, la ministra que la acompañaba con un look casi dark, negro hasta en las medias. Pero no imaginó Cristina de Kirchner que además de cosechar algún piropo del público masculino, ese vestido sensual le aseguraría por fin una coincidencia con Lula: el brasileño eligió una corbata en la misma gama.
La sincronía despertó el comentario de los presentes, que notaron la casualidad. Se entiende, porque no es común que dos mandatarios vistan indumentaria en rojo carmesí. Hasta hubo quienes ironizaron sobre lo bien que le vendría a la Argentina que Cristina de Kirchner tuviera las mismas coincidencias que exhibió con el vestuario de Lula, también en el terreno político.
Parece unir a los dos mandatarios el deseo de llamar la atención con su look al punto que en Brasil también los críticos de moda vienen observando al presidente porque nunca se haya despojado de ese estilo rebelde que lleva desde su adolescencia. La barba desprolija, el pelo casi siempre despeinado.
Y Cristina de Kirchner es otro exponente de rebeldía en materia de ajuar. Se pone contra los protocolos, contra las reglas básicas del maquillaje y del buen gusto a la hora de vestir. Pero al igual que Lula, siempre intentó diferenciarse de la imagen que exhibe el resto de los presidentes.
De regreso a la Argentina, se quitó la estridencia y le dio un giro de 180 grados a su outfit. Abandonó la sensualidad y la femineidad, y se envolvió de gris para encabezar el acto por el Día del Ejército en el Colegio Militar de la Nación. La llovizna la obligó a cubrirse hasta los pies, con un amplio piloto, de corte masculino. Llamó la atención que el modelo fuera muy parecido al de los impermeables que forman parte del uniforme militar. Seguramente, fue un modo de simpatía ante un público en su mayoría uniformado, que finalmente consiguió que la dama se perdiera entre la multitud.
La lluvia no es excusa para dejar de lado la femineidad y la elegancia. Todo lo contrario. Basta con detenerse en el look que exhibió ese mismo día
Nilda Garré. La ministra de Defensa desplegó su costado más chic con un piloto negro entallado, con botones de plata, que se extendía apenas unos centímetros por encima de la falda que dejaba al descubierto sus delgadas pantorrillas. Y para cortar el ajuar oscuro, eligió un pañuelo de gasa rosado, un color que le hacía resaltar el rouge rojizo de sus labios. Podría Cristina de Kirchner inspirar su propio look en el de esa funcionaria que forma parte de su propio gabinete. Ambas se muestran fascinadas por la moda europea y los accesorios de alta gama, pero la diferencia que las separa radica en que Garré ha logrado consolidar su estilo, depurado y cada vez más refinado, y dejó los excesos, esos que todavía sobreviven en el ajuar de Cristina de Kirchner.


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