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Cristina cambia de look para combinar con Mujica
Cristina de Kirchner y José Mujica vistieron camperas de cuero en el encuentro bilateral. Una coincidencia impensada en dos mandatarios que exhiben looks opuestos.
Pero la ocasión pudo haber sido además un pretexto para que Cristina de Kirchner se permitiera probar un nuevo estilo y salirse de las estructuras que ella misma se impuso a la hora de vestirse. Eligió ese material asociado a la sensualidad y símbolo del fetichismo. Desde el siglo XIX el cuero se ha empleado con el objeto de alimentar la fantasía y la pasión. Si hasta escritores como Leopold von Sacher-Masoch se sintieron atraídos por la carga erótica de las pieles en sus novelas.
El cuero se renovó y hoy es símbolo de moda. Es una de las texturas infaltables de la nueva temporada otoño-invierno. Aparece en las nuevas colecciones de las marcas más destacadas del mundo como la firma inglesa Burberry o Donna Karan. Si hasta la princesa Máxima Zorreguieta de Holanda se animó al estilo todo cuero en sus últimas apariciones en público. Habrá pensado Cristina de Kirchner entonces, por qué no adherirse a esta nueva moda mundial.
El problema es que por querer entonar con su par uruguayo, la Presidente descuidó su look. Quebró los protocolos que exigen una vestimenta formal y sobria para un encuentro entre mandatarios. Todo por seguir el estilo Mujica, que poco tiene de elegante, y se caracteriza por sus jeans gastados y la falta de corbata.
Nada que ver con el look habitualmente ostentoso de la Presidente. Pero para la ocasión, la dama dejó de lado la alta costura y optó por un estilo con elementos autóctonos. Una lástima que se haya equivocado en las prendas elegidas. La falda casi hasta los pies le remarcaba demasiado las caderas. Hubiera sido preferible que el largo de la pollera llegara apenas un centímetro por debajo de la rodilla, lo cual hubiera estilizado su figura. Además eligió una campera de cuero de vaca con pelos, que de tan ajustada dificultaba su movilidad. También el sobrecuello caído de lana, que terminaba a modo de trenza en la delantera con abotonadura cruzada le daba demasiado volumen a la parte superior del cuerpo.


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