7 de diciembre 2015 - 00:00

Cristina desoye pedido de Macri y lo acusa de “maltrato personal”

A través de Twitter y Facebook, Cristina de Kirchner reveló ayer su versión de la charla telefónica con Mauricio Macri. Denunció una operación mediática del PRO.
A través de Twitter y Facebook, Cristina de Kirchner reveló ayer su versión de la charla telefónica con Mauricio Macri. Denunció una operación mediática del PRO.
Cristina de Kirchner se quejó ayer del presunto "maltrato personal y público" de Mauricio Macri durante una comunicación telefónica mantenida el sábado en relación con la ceremonia de traspaso de mando y, además, le recordó al mandatario electo que el 10 de diciembre "no es su fiesta de cumpleaños sino el día que asume como presidente de todos los argentinos".

La Presidente aseguró además que la discusión en agenda pública en relación con la ceremonia se trató de una "operación mediática en donde la sociedad debía leer 'Macri le ordenó a Cristina que tenía que entregarle la banda y el bastón en la Casa Rosada'". Cuestionó además que luego de la reunión que mantuvieron en Olivos donde la Presidente lo recibió para felicitarlo por su triunfo, Macri calificó el encuentro como "cordial" y posteriormente informó a los medios que fue "improductivo".

En relación con la conversación telefónica, Cristina de Kirchner relató: "El presidente electo comenzó con un elevado tono de voz a exigirme que debía entregarle bastón y banda presidenciales en la Casa Rosada, porque era 'su ceremonia', y que si no lo hacía como él decía, ¡la Corte Suprema de Justicia de la Nación! le iba a entregar los atributos, porque ya habían consultado", destacó.

"Debo confesar que me sorprendió la exaltada -eufemismo de gritos- verborragia del presidente electo", sostuvo la Presidente y consideró que Macri "parecía otra persona totalmente distinta a la que aparece en los medios e inclusive con la que he tenido algunas charlas". "A tal punto que en un momento tuve que recordarle que más allá de nuestras investiduras, él era un hombre y yo una mujer, y que no me merecía que me tratara de esa forma", mencionó.

"Cuando pude hablar intenté explicarle lo dispuesto por la Constitución Nacional en sus arts. 91 y 93. Pero que más allá de lo dispuesto por la CN, el acto de trasmisión de mando, por simple comprensión de texto, exige la presencia de dos personas: la que entrega el mando y la que lo recibe", dijo. "Que no se trata de una ceremonia de nadie en particular, sino de un acto institucional de un Estado democrático y republicano en general", afirmó Cristina de Kirchner, y recordó que según el artículo 93 de la Constitución Nacional, Macri no es presidente hasta que preste juramento ante la Asamblea Legislativa "se deben entregar en forma inmediata los atributos del Poder Ejecutivo".

"Y quien lo tiene que hacer es la que ha dejado de ser presidenta en ese mismo instante, o sea la que suscribe", recordó y afirmó que además quiere "hacerlo cuanto antes para poder viajar a Santa Cruz, porque el vuelo regular de Aerolíneas a Río Gallegos sale a las 15 hs. y no me va a esperar: quiero estar en la jura de Alicia Kirchner como gobernadora, ya que postergó su asunción hasta las 20 hs. para que pudiera asistir".

Vuelo

La Presidente explicó que luego de comentarle a Macri dichas disposiciones constitucionales, el presidente electo le siguió "gritando": "Me dice que no es así, que lo tengo que esperar en la Casa Rosada después de que él jure y hable en el Congreso y allí entregarle bastón y banda. Trato de explicarle que después que él jure como presidente yo ya no soy más presidenta y que por eso tengo que entregarle banda y bastón no bien él termine de jurar, en forma simultánea".

"Y es ahí cuando me dice, muy enojado, que yo lo tengo que acompañar -y me vuelve a repetir- porque es 'su ceremonia'", dijo: "Bueno, ahí pensé: hasta acá llegó mi amor, y le recuerdo tres cosas", en primer lugar, "que no soy su acompañante".

Además, "que el 10/12 no es su fiesta de cumpleaños sino el día que asume como presidente de todos los argentinos en un sistema democrático al que hay que respetar y que su símbolo mayor es la Asamblea Legislativa donde jura como presidente y donde quien termina su período le entrega el mando".

Y en tercer lugar, "que no pienso seguir tolerando en silencio, como hasta ahora, el maltrato personal y público que me viene dispensando desde el mismo día en que lo invité a Olivos luego de felicitarlo por su triunfo, ni tampoco las mentiras que se siguen propalando merced a una impunidad mediática nunca antes vista", afirmó.

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