24 de septiembre 2009 - 00:00

Cristina dirigió en la ONU fuerte reclamo a Irán por la AMIA

El momento de Cristina ante la Asamblea de la ONU. La Presidente reclamó al jefe del Gobierno iraní por la AMIA. Malvinas y Honduras también fueron temas de su discurso.
El momento de Cristina ante la Asamblea de la ONU. La Presidente reclamó al jefe del Gobierno iraní por la AMIA. Malvinas y Honduras también fueron temas de su discurso.
Nueva York (enviado especial) - Cristina de Kirchner desafió ayer al presidente de Irán, Mahmud Ahmadineyad, a que entregara a los funcionarios acusados de participar en el atentado a la AMIA para que sean juzgados en la Argentina. En su mensaje ante la Asamblea de las Naciones Unidas, que comenzó con una protesta por el golpe en Honduras que destituyó a Manuel Zelaya (ver págs. 14 y 15), la Presidente arrancó: «No puedo dejar de mencionar que mi país junto a los Estados Unidos son los únicos en el continente que han sufrido un atentado del terrorismo mundial. Cientos de muertos han dejado esos atentados a la AMIA y la Embajada de Israel en mi país». Sabía que el atentado a la mutual judía y el juicio sin resolver contra los culpables son el principal centro de atención de estos foros internacionales en relación con la Argentina.

Recordó luego que Néstor Kirchner le había pedido a la ONU que tomara acciones para perseguir en el mundo a los iraníes acusados en la Argentina, algunos de ellos hoy integrantes del Gobierno de Ahmadineyad, como Ahmad Vahidi, nombrado como ministro de Defensa en ese país. «El año pasado yo también le pedí a Irán que accediera a entregar a los funcionarios involucrados. Nada de eso ocurrió; este año uno de los funcionarios fue premiado con un ministerio», dijo sobre Vahidi.

Y luego vino la apelación más fuerte hacia el presidente iraní aunque sin mencionar su nombre: «Yo sé que dentro de cuatro o cinco oradores hablará el presidente de la República de Irán.

Seguramente negará esto, invocará a Dios, invocará la existencia de imperialismos», dijo adelantándose al mensaje de Ahmadineyad, y agregó: «Mi país no es imperialista, sufrió el rigor del colonialismo. Yo también creo en Dios, aunque no sea el mismo».

Dialéctica

Y utilizando un recurso dialéctico que se escuchó también en la pelea entre el Gobierno y el campo, le dijo: «Humildemente voy a reiterar ese pedido de lograr que a los funcionarios a los que la Justicia les adjudica responsabilidad puedan ser extraditados», siguió.

«Yo le garantizo al presidente que en mi país van a tener un juicio justo, que se respeta el beneficio de la duda y que van a tener todas las garantías y derechos que no tuvieron las víctimas de los atentados», terminó.

Afuera la esperaban Guillermo Borger, presidente de la AMIA, el secretario general, Julio Schlosser, y representantes de las víctimas Sergio Burstein y Olga Degtiar, que esta vez quedaron conformes con el discurso. Desde las veredas de la ONU llegaban los gritos por la protesta que habían montado contra Ahmadineyad disidentes iraníes que viven en Estados Unidos.

Hoy habrá otra marcha contra el régimen iraní, que organizaron el Congreso Judío Mundial, la Liga Antidifamación y el American Jewish Comitee, donde a las 12.30 también se sumará la AMIA.

Malvinas

El mensaje de ayer de Cristina de Kirchner también incluyó, como debe hacer todo presidente argentino, la clásica protesta por la ocupación británica en las islas Malvinas: «En materia de imperialismos, la Argentina también tiene su historia. Es insoslayable señalar la situación colonial de nuestro país que aún tenemos en las islas Malvinas, ante la negativa de Gran Bretaña de abrir las discusiones sobre la soberanía en contra de una resolución adoptada por esta propia Asamblea».

Al final del discurso, la propia Cristina de Kirchner relató que la canciller hondureña, del Gobierno depuesto, Patricia Rodas le había relatado que el Gobierno de Roberto Micheletti instaló equipos de ultrasonido apuntando a la Embajada de Brasil para obligar a que Zelaya la abandonara: «Yo ni sabía que existía ese tipo de aparatos», relataba asustada. Zelaya, luego, a través de Rodas le envió un mensaje de agradecimiento por el mensaje que había dado ante la Asamblea (ver nota aparte).

Agradecimiento

Mientras, en los pasillos del enorme edificio de la ONU, las delegaciones seguían firmando los clásicos acuerdos que rodean a este tipo de encuentros. Jorge Taiana se reunió con el canciller holandés, Maxime Verhagen, para agradecerle las gestiones que habían terminado con la detención del marino Julio Alberto Poch, acusado de haber participado en los denominados «vuelos de la muerte» durante la dictadura militar. Antes, junto al ruso Sergei Lavrov, firmó un Plan de Acción para el Establecimiento de Relaciones de Asociación Estratégica entre la República Argentina y la Federación de Rusia, para acelerar algunos proyectos conjuntos, especialmente en materia de energía.

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