13 de septiembre 2010 - 00:00

Cristina encontró look efectivo para actos religiosos

Cristina de Kirchner aprovechó dos actos religiosos para desempolvar conjuntos oportunos. Fue el martes con los dirigentes de la comunidad judía, y el viernes, en el Centro Islámico argentino.
Cristina de Kirchner aprovechó dos actos religiosos para desempolvar conjuntos oportunos. Fue el martes con los dirigentes de la comunidad judía, y el viernes, en el Centro Islámico argentino.
No es nueva la afición de la Presidente por vestir equipos llamativos. Siempre que puede, busca brillar y exhibir joyitas atesoradas en su guardarropa. Después de días en los que se la vio insistir en un estilo que de tan despreocupado parecía intencional (como el lunes, cuando encabezó un acto con Hugo Moyano casi vestida como él), Cristina de Kirchner volvió al ruedo y demostró que puede ser una auténtica «fashionista» sin caer en errores irreversibles. Fue el martes al reunirse con los dirigentes de la comunidad judía argentina con motivo del inicio del nuevo año que celebra esta colectividad, el Rosh Hashaná. Era una ocasión más que especial para llevar un color que no a muchas les sienta bien, el rojo. Desde sus cabellos cobrizos hasta los stilettos altísimos a los que estaba trepada, Cristina de Kirchner se dio el lujo de lucirlo, cortado con una chaqueta entallada en un bordó oscuro. Siempre sorprende un modelito rojo, un recurso por de más efectivo, que ya usó en su viaje a Brasil, en mayo pasado, o cuando visitó China en julio. El lunes hubiera sido demasiado, ya que debía posar con la camiseta roja que le obsequió la selección española de fútbol, a la que recibió en Casa de Gobierno. En cambio, repitió una falda con una estampa símil leopardo que ya había usado hacía menos de un mes.

El rojo, como todos los colores, tiene poco que ver con las casualidades y mucho con los simbolismos. De hecho, hay que controlar su intensidad, ya que puede cansar rápidamente.

Sin embargo, más allá de significados velados, Cristina de Kirchner está siempre atenta a lo que dicta la moda, y sabe que el rojo no por nada es el color preferido de celebridades como Claudia Schiffer, Liz Hurley, Sophia Loren, Elle Mcpherson, Cindy Crawford o Sharon Stone. Son fanáticas del «rojo Valentino», llamado así porque el diseñador italiano lo convirtió en su emblema. «Creo que una mujer vestida de rojo nunca se equivoca», dijo alguna vez el modisto. «Tiene tanta vitalidad y tanta fascinación que me gusta verlo no sólo en los trajes, sino también en las casas, en las flores, en los objetos, en los detalles. Es mi amuleto», solía decir cuando debía explicar por qué en cada una de sus colecciones el rojo carmesí no faltaba nunca.

Y como el italiano, la mayoría de los diseñadores de las principales capitales de la moda lo eligió para sus colecciones del invierno 2011. Carolina Herrera, por ejemplo, propuso rojos intensos; Lacoste, una combinación de amarillo, verde y rojo; y Marc Jacobs, el rojo y el verde. También se lo vio combinado con negro, en la pasarela de Givenchy.

Fue otro compromiso de tono religioso el que aprovechó la Presidente para lucir un conjunto que la alejó un poco de la informalidad y el descuido de semanas pasadas. Apostó nuevamente a la sobriedad al visitar el Centro Islámico argentino con motivo de la finalización del mes del Ramadán, y vestir de blanco y negro, combinación que da un toque de distinción, y además son dos de los cuatro colores del Islam. Esta vez, la mandataria vistió una falda negra de cintura alta, y una blusa blanca de mangas largas, y volados al frente con ribetes negros. El detalle que más impactó fueron los volados de la blusa, y las formas, propias de la moda flamenca, en el corte de las mangas. Y un acierto para destacar: la ocasión merecía dejar de lado, aunque sea por un día, las mangas tres cuartos.

Fiel a su eclecticismo, Cristina de Kirchner alteró los equipos del lunes y el martes, por cierto, un tanto pesados para el calorcito casi primaveral, y reveló el resto de la semana algunos ítems que insinúan su vestuario para la nueva temporada. Es el caso de, por ejemplo, el cardigan con estampas de flores que lució el miércoles para la firma del decreto que reglamenta la aplicación de la ley para canillitas y al encabezar el acto de presentación de la licencia única para conducir. Las flores serán las protagonistas indiscutidas de la primavera-verano que viene, sobre todo, el estampado de flores pequeñas llamado «liberty», en honor al comerciante británico Arthur Lasenby Liberty, creador de la tienda Liberty de Londres. Estos motivos florales ya inundan vidrieras, indumentaria, objetos y, seguramente, el próximo guardarropa presidencial.

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