25 de septiembre 2014 - 18:30

Cristina equiparó a fondos buitre con el terrorismo

• DOS DISCURSOS AYER EN ONU: EL PAÍS ES "LEADING CASE", DIJO

Cristina de Kirchner,  en medio del debate ayer en el Consejo de Seguridad de la ONU sobre medidas contra el terrorismo islámico, junto a Héctor Timerman, Julián Domínguez y el secretario Carlos Zannini.
Cristina de Kirchner, en medio del debate ayer en el Consejo de Seguridad de la ONU sobre medidas contra el terrorismo islámico, junto a Héctor Timerman, Julián Domínguez y el secretario Carlos Zannini.
Nueva York - Cristina de Kirchner partió anoche de Nueva York luego de participar en la Asamblea General y el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas donde acusó de terrorismo económico a los fondos buitre, surfear al mejor estilo kirchnerista una definición sobre el accionar de Estado Islámico y los ataques de la coalición que lidera Estados Unidos, para finalmente apoyar en la votación la resolución vinculante que se presentó ante ese Consejo. Allí se pide a los países que adapten sus legislaciones para perseguir y procesar a toda persona que trate de viajar al extranjero para unirse a grupos yihadistas.

El Gobierno en esto no se movió una línea de la estrategia habitual que sigue en foros internacionales cuando de terrorismo y pronunciamientos que piden los Estados Unidos se trata. Ayer, Cristina de Kirchner bramó contra los fondos buitre, contra la inutilidad del Consejo de Seguridad y su esquema de cinco países con poder de veto, comparó los efectos del terrorismo económico con otras variantes, pero el país no se movió del lugar y votó la resolución.

Ante la mirada de Barack Obama, que como presidente del Consejo de Seguridad le recriminó excederse en el tiempo del discurso a lo que Cristina se limitó a contestar "Ya termino" para hablar sólo 5 minutos mas (podría ser un récord para ella), denunció: "El lobby de los fondos buitre ante el Congreso americano" luego del memorando de entendimiento con Irán firmado en 2012. En ese momento, cuando la causa en el juzgado de Thomas Griesa, la apelación a la Cámara y la negativa de la Corte Suprema, el gobierno ya había avanzado con denuncias de las presiones de los buitres sobre los grupos republicanos más duros en el Capitolio. La historia demostró luego que aunque los demócratas prestaron el oído a los argentinos que fueron a quejarse allí y que el propio Gobierno de Obama diera algunos guiños hacia el país, nada torció la decisión en la Justicia.

"Vengo con algunas certezas y con algunos interrogantes, también, a participar en esta reunión del Consejo, sin lugar a dudas para aprobar la resolución que hemos acordado; sin lugar a dudas también para condenar decidida y definitivamente al terrorismo", dijo ayer Cristina de Kirchner ante el Consejo de Seguridad. Con esa frase dejó en claro que a pesar de las denuncias verbales nada había cambiado en el tono de la relación con los Estados Unidos.

El día de la Presidente ayer en Nueva York comenzó con un repaso de los discursos que preparó para la Asamblea y el Consejo de Seguridad donde, como siempre hace, dejó de lado los papeles y avanzó de memoria. La cápsula de seguridad se trasladó antes del mediodía desde el hotel Mandarín Oriental con Cristina y toda la comitiva hasta el edificio de Naciones Unidas. La ciudad para ese momento era un caos con todas las delegaciones intentando llegar a la ONU y en medio de eso todas las avenidas del East Side cortadas por el paso de Obama.

Los discursos en la Asamblea se fueron alargando y el turno de Cristina de Kirchner se demoró. Mientras tanto, toda la delegación alternaba entre las oficinas de la delegación argentina y el comedor de la ONU donde se servía el almuerzo en bandejas.

Cristina de Kirchner pasó primero por la Asamblea y sólo 20 minutos después de terminar allí su discurso (ver nota aparte) ya estaba en el Consejo de Seguridad. Allí ingresó acompañada sólo por dos personas: Héctor Timerman y Carlos Zannini. El protocolo de funcionamiento del lugar impide más participantes y menos alguna barra que acompañe a los presidentes.

Allí, Obama le pidió a los presidentes que concurrieron a la ONU unirse para "desmantelar la red de la muerte", como nombró a ISIS, garantizando que las acciones no se tratan de una "guerra contra el Islam".

Si alguna duda quedaba de la intención de Cristina de Kirchner, las entrelíneas de su discurso las disiparon: "Mi país, la República Argentina, junto con los Estados Unidos de Norteamérica, fueron los países del continente americano, que fueron objetos de salvajes atentados terroristas: en 1992, se voló la Embajada de Israel, en Buenos Aires; en 1994, la sede de la AMIA. A partir de allí, también tengo muchos interrogantes porque con todo esto que está sucediendo, este fenómeno que apareció ahora, el ISIS, algo desconocido el año pasado, es como que desde 1994, que sucedió esto en la Argentina, en aquel momento en mi país y en el mundo se decía que Hezbollah había sido responsable de la voladura de la AMIA; hoy Hezbollah es un partido en el país del Líbano".

Mientras Cristina de Kirchner hablaba, la televisión en Nueva York informaba que el Pentágono daba por confirmados nuevos ataques en el norte de Siria contra posiciones de ISIS, el bombardeo a una docena de pozos petroleros controlados por los terroristas.

Cristina luego se quejó del alejamiento del Gobierno de las entidades judías de la Argentina tras la firma del acuerdo con Irán y de la Task Force Argentina, que manejan los fondos buitre los que "ponían fotos mías con Ahmadineyad",

"No sabemos quién le compra el petróleo, no sabemos quién le vende las armas, no sabemos quién los ha entrenado, porque obviamente manejan recursos económicos, manejan recursos armamentísticos, manejan recursos de difusión francamente cinematográficos", dijo Cristina de Kirchner sobre ISIS, en una de las frases que más rápido comenzó a circular dentro de los comentarios en los pasillos de la ONU.

Al finalizar, la comitiva volvió a reunirse y partió a los hoteles. Para esa hora ya se habían despachado al Aeropuerto Kennedy todos los equipajes del equipo presidencial, de los diputados y funcionarios que viajaron con Cristina. Hubo una última demora en el hotel para que la Presidente dialogara con periodistas y una reunión con empresarios de AES, transportadora de energía que le confirmaron la continuación de inversiones en el país, un agregado final de buenas noticias para la gira.

(*) Enviado especial a EEUU

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