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Cristina habla ante un Congreso paralizado hasta las elecciones
Eduardo Fellner, Miguel Pichetto y José Pampuro acordaron ayer con Julio Cobos el protocolo final para la recepción de hoy a Cristina de Kirchner. En Plaza Congreso ya comenzaba la puesta en escena para recibirla.
Hace una semana que la Presidente prepara ese mensaje en el secreto más absoluto aunque se daba anoche por descontado que entre los anuncios habrá referencias a la titularización y control de tierras, la seguridad y los nuevos números del desempleo.
Ese ejercicio de los opositores, de todas formas, resulta inútil hasta en la esperanza misma: el Congreso no funcionará este año mas de lo que lo hizo en el pasado. Por lo tanto podría Cristina de Kirchner llegar con un largo listado de pedidos que ilusionará con una participación en las decisiones que, de todas formas, sería imposible de cumplir.
Es ese Congreso que forjaron los Kirchner el que hoy volverá a hacer de mero espectador para recibir el repaso de la Presidente de las glorias logradas en el último año, al ritmo de los estribillos que se escucharán desde afuera y las barras que coparán algunos de los palcos para vivar los éxitos del «modelo». Lo sabe Elisa Carrió y por eso, nuevamente, no estará presente en el recinto. Daniel Scioli y Mauricio Macri no siguieron ese mandato y sí participarán, mezclados entre gobernadores, militares, diplomáticos, empresarios y hasta los tres candidatos presidenciales del radicalismo que se unirán para escucharla.
La hinchada oficialista en los palcos no será tan grande como lo esperaba el Gobierno: si bien le será difícil a Julio Cobos controlar a moyanistas y piqueteros en su intento por copar los palcos altos del recinto, el malón de 130 invitados de ese sector que intentó colar el kirchnerismo de Diputados tuvo que reducirse a sólo 40, por cuestiones de espacio. Curioso el método que utilizó Cobos: el año que se retira del Senado decidió cambiar el sistema de acreditaciones y pasó a un régimen privado que emitió tickets con código de barras similares a los que se utilizan para entrar a cualquier recital.
Escuchará entonces la oposición un mensaje que incluirá una clara mención al tema de la inseguridad. Ahora sí la Presidente puede hablar de esa cuestión, después de haber creado el ministerio para Nilda Garré, descabezado la Policía Federal, desplegado a mas Gendarmes por territorio bonaerense y, al mismo tiempo, combatido las ideas de Scioli sobre ese problema que se ajusta a sus designios.
Para ratificar todas esas buenas intenciones el Gobierno puso a Oscar Parrili en plena actividad, para pedirle a intendentes del conurbano (los mismos a los que aún intenta convencer que la estrategia que alimenta a Martín Sabatella no es para destruirlos a través de las colectoras), que se movilicen a la Plaza junto con las Madres, piqueteros de distintos colores, todo con coordinación de La Cámpora. De ahí que se verá una columna de alakistas llegando desde La Plata y la tercera sección bonaerense agruparse en Bartolomé Mitre y Callao para entrar a la Plaza en columna.
En el discurso de hoy, entonces, volverá a haber algunos infaltables de toda presentación presidencial ante la Asamblea. Dirá hoy que la desocupación volvió a ubicarse en los niveles previos a la crisis, con el 7,3 % que ya anunció, publicitará el aumento en las jubilaciones que dispone dos veces al año y volverá a reclamar por la demora de los jueces en resolver las causas sobre violaciones a derechos humanos. Este año tendrá también como agregado la inauguración final de Yacyretá y la clásica condena final a los medios por la manera en que comunican sus palabras.

