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Cristina lanzó plan de auxilio a provincias

Frente a una veintena de gobernadores, el ministro Amado Boudou especificó que el Programa Federal de Desendeudamiento de las Provincias Argentinas será financiado con unos 9.800 millones de pesos de Aportes del Tesoro Nacional (ATN) acumulados desde 1995, de manera proporcional a lo que reciben los estados subnacionales. Es decir que, en otras palabras, el Gobierno compensará a las provincias con fondos provenientes de una deuda previa que la Casa Rosada mantiene con el interior.
«El Gobierno vuelve a recurrir a esa política de te la doy cuando quiero y como quiero para reconocer una deuda exigible desde el punto de vista de la legitimidad de las acreencias de las provincias», evaluó el ex ministro de Economía de Buenos Aires Jorge Sarghini.
De aquí en más, las deudas serán a una tasa fija del 6 por ciento anual, reajuste por inflación de las deudas (CER) y representará un ahorro del 40 por ciento en el pago de capital e intereses entre este año y 2015.
El programa no alcanza a Santa Fe, Santa Cruz, San Luis, La Pampa ni Santiago del Estero, ya que no tienen compromisos con el Gobierno nacional y, por lo tanto, continuarán recibiendo dinero en compensación, unos 3.123 millones de pesos, por el buen desempeño fiscal y por no requerir auxilio. Es decir que, una vez más, la ecuación final terminará beneficiando a aquellos distritos que arrastran graves problemas de ordenamiento fiscal y un desmesurado aumento del gasto público.
Por eso ayer los gobernadores celebraron la decisión por partida doble: por un lado, porque oxigenarán sus cuentas este año y el próximo en un contexto de fuerte clima de reelección que ya comienza a instalarse; y, por el otro, porque ciertamente se plantea un abaratamiento del stock de deuda con el Gobierno nacional de aquí a 2015 y mejora el escenario deficitario de la mayoría de los distritos.
Tras el anuncio, el gobernador de Córdoba, Juan Schiaretti, evaluó que, por ejemplo, «en este año y el siguiente para Córdoba vencían 1.100 millones de pesos y ahora el cincuenta por ciento no vence y se refinancia al seis por ciento anual», contabilizó.
Por su parte, Daniel Scioli consideró que «se trata de un respaldo contundente a las políticas de ordenamiento fiscal que venimos realizando en la provincia de Buenos Aires».
Para el neuquino Jorge Sapag, la decisión implica en los hechos «un canje de deuda» y un «alivio de la carga financiera para las provincias».
Para el sanjuanino José Luis Gioja, la medida «minimizará» la presión de las provincias, y sus legisladores, por la derogación del impuesto al cheque, y señaló que la decisión «beneficia a todos: oficialistas y opositores».
El mendocino Celso Jaque valoró el «período de gracia» que se fijó hasta fines de 2011 y puntualizó, en coincidencia con sus colegas, que «fue muy importante que se eliminara el ajuste por CER».
«Ésta debe ser una de las políticas más federales que se han conocido en la República Argentina», afirmó la Presidente y agregó que «las provincias conseguirán mejores intereses de lo que consigue el Estado nacional en el exterior».
En tanto, el ministro de Economía de Scioli, Alejandro Arlía, destacó la satisfacción de las provincias por el anuncio, que a Buenos Aires, a priori, le representa un ahorro en 2010 de al menos $ 3.300 millones y, en 2011, de $ 5.600 millones.
El funcionario reseñó sus ventajas: «Primero, se estiran lo plazos de la deuda; segundo, vamos a eliminar el ajuste por el CER; tercero, producto de ello vamos a pagar menos intereses anuales; y cuarto, en 2010 y 2011 vamos ahorrar $ 8.900 millones» en pagos al Gobierno nacional.
Y agregó: «Se compensa una deuda con otra: teníamos la posibilidad de acceder a $ 9.800 millones, pero con una deuda con Nación por cerca de $ 73 mil millones; ahora nos resuelven, además, el problema de la deuda».


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