22 de septiembre 2009 - 00:45

Cristina llevó a Columbia la pelea por ley de medios

«Creo en un nuevo rol para el Banco Mundial y el BID», repitió Cristina de Kirchner en la Universidad de Columbia.
«Creo en un nuevo rol para el Banco Mundial y el BID», repitió Cristina de Kirchner en la Universidad de Columbia.
Nueva York, EE.UU. (enviado especial) - Cristina de Kirchner presionó ayer desde Nueva York para que el Senado avanzara con la ley de medios sin introducir más modificaciones. Y lo hizo frente a un auditorio de alumnos de la Columbia University al responder una pregunta que pareció a medida para que esa pelea desembarcara también en Nueva York. Pero en la explicación la Presidente utilizó un dato de mercado que hoy parece difícil de comprobar: sin mencionar al Grupo Clarín les explicó a los alumnos que en la Argentina un solo grupo tiene el 73% del mercado de la radiodifusión, además de contar con diarios. Ningún integrante de la comitiva argentina pudo corroborar ese porcentaje que utilizó para justificar su cruzada desmonopolizadora de medios. El discurso incluyó también una acusación a los medios argentinos por haber colaborado con la dictadura militar, casi una respuesta al presidente de la Columbia University que cuando la presentó y resumió su currículum se preocupó de destacar que entre 1976 y 1983 ella «dejó la vida política y ejerció las leyes».

El mensaje de Cristina de Kirchner había comenzado con un relato de la situación argentina: repitió el crecimiento a «tasas chinas» de los últimos años, reconoció que la región contribuyó a un crecimiento importante y castigó nuevamente la relación entre el Consenso de Washington y la historia del país. A los alumnos presentes les comparó luego la crisis financiera internacional con la que tuvo la Argentina.

Y hasta relató la charla que el día anterior tuvo con Joseph Stiglitz, y anunció que ambos coincidían en la creación de nuevos organismos internacionales que representaran los intereses de países con economías en desarrollo, «una nueva organización en la cual se contemple un desarrollo económico y social global», pidió.

Fue en ese momento que se dio una de las clásicas intervenciones de los Kirchner en la política internacional, jamás aconsejadas por la cancillería de cualquier país: «Debo reconocerles que el paquete de Obama me pareció poco para incentivar el consumo», dijo.

Armas

Y más tarde tuvo otro de esos sinceramientos presidenciales cuando cuestionó los informes sobre armas de destrucción masiva que el Gobierno de George Bush utilizó para justificar la guerra en Irak. Pero no preocupó a ningún presente: en una universidad pretendidamente progresista como la Columbia (ése es quizás el hecho por el cual Cristina de Kirchner la visita en cada viaje a Nueva York), ese tipo de críticas suenan como música para el oído de los presentes.

Fue después de ese largo relato sobre la economía argentina y su visión del mundo que llegó el momento de las preguntas. John Coatsworth, decano de la carrera de Relaciones Internacionales fue el encargado de presentarle la primera, que, en los hechos, terminó siendo la única que respondió Cristina de Kirchner.

El decano resumió lo que, según explicó, eran los principales interrogantes que le presentaban los alumnos presentes: «¿Qué sucede con la libertad de prensa en Latinoamérica y la intervención de los gobiernos en los medios?», le dijo.

«En la Argentina se está debatiendo una ley de servicios de medios audiovisuales. La ley actual en origen fue sacada por el dictador Jorge Rafael Videla», dijo sabiendo que hacía referencia a un personaje conocido para estudiantes sobre Latinoamérica en EE.UU.

Pero abordó el mensaje que quería dejar sobre la ley: «El 73% de las licencias en materia de radiofonía, televisión y de cable pertenecen a una sola empresa. Que es propietaria además de diarios», dijo, sin mencionarlo, sobre el Grupo Clarín. «Tengo entendido que aquí en EE.UU un diario no puede ser propietario de radios o canales de televisión».

Ninguno de los presentes objetó ese porcentaje de concentración en el Grupo Clarín, que, por otra parte, parece una novedad ya que ese dato nunca se corroboró en la Argentina ni siquiera durante el debate de la ley en Diputados.

Frente a ella, Agustín Rossi, José María Díaz Bancalari, Ariel Basteiro y Carolina Moises, el grupo de diputados de su bloque que la acompaña en la gira, también permaneció inmutable.

La pregunta pareció hecha a medida para que Cristina de Kirchner desembarcara con el tema medios en Nuevas York. Antes sólo había hecho alguna referencia breve, y por eso siguió por el mismo camino: «De cualquier manera, nuestra ley no contempla esa diferencia», dijo sobre la incompatibilidad entre medios gráficos y audiovisuales. «Muchos de los artículos los copiamos de aquí, de EE.UU.».

Sobre la libertad de prensa hizo una defensa pocas veces oída sobre su Gobierno y al final se guardó un anuncio: explicó que había remitido al Congreso un proyecto para despenalizar el delito de calumnias en injurias para los periodistas y pidió: «Espero que el Congreso amplíe la despenalización para todos los ciudadanos». Fue ése el momento en que también interpretó (ver nota aparte) que los medios de prensa hondureños habían sido parte del golpe que derrocó a Manuel Zelaya.

La respuesta se había llevado 20 minutos y Coatsworth anunció que no quedaba más tiempo: «Yo sí tengo tiempo», le replicó Cristina de Kirchner. «No, no hay más tiempo», insistía el decano. «Si puedo contestar otra», insistía la Presidente. El estadounidense se rindió y en un castellano forzado le lanzó: «Aquí hay un pregunta que dice qué hará usted para que el Diego haga clasificar a la selección de fútbol». Casi sin comprender al principio, Cristina de Kirchner atinó a responder: «Yo no puedo hacer nada. Pero hagamos todos mucha fuerza, los que somos argentinos y los que no, pero les gusta el buen fútbol». Allí sí terminó la presentación.

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