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Cristina movió y Kicillof volvió a ganar la interna
El arranque presidencial fue terminante. "El mundo sigue andando y la República Argentina, también". La frase alimentó la imagen que el Gobierno quiere dar de esta crisis. Algo así como un "acá no pasa nada", para relativizar los efectos de un default, al menos mientras se sigue intentando un acuerdo.
El mensaje presidencial de ayer contiene dos elementos centrales: la afirmación "Argentina no entró en default", por un lado y la entronización de Axel Kicillof como el héroe de la historia que se enfrentó, por primera vez según la Presidente, a los buitres. Hubo en ese mensaje una crítica a Roberto Lavagna (creador del canje 2005): ningún otro ministro de la era Kirchner, dijo ella, se había sentado frente a los buitres. A esa altura le había cedido a Kicillof buena parte de la épica que se intentaba potenciar en el acto.
Naufragio
El mensaje presidencial repitió así, con puntillosidad, cada argumento que Kicillof había lanzado en el Consulado argentino en Nueva York y más temprano ayer en el Ministerio de Economía tanto sobre el final de la negociación como sobre la estrategia que había partido de un grupo de bancos de ADEBA para, entre las opciones, comprar el juicio a los buitres. El embate de Cristina de Kirchner contra esa opción fue tan duro como el que hizo el ministro de Economía que siempre se opuso a esa opción.
La idea de salvar al país de un default, revivida a principios de semana durante una cena en Puerto Madero, tuvo choques desde el principio con Kicillof convocada para reiterar la idea de ADEBA de un salvataje por parte de los bancos. El ministro no sólo sostuvo siempre la conveniencia de no acordar aun al costo de entrar en default en lugar de convalidar un acuerdo de bancos que conllevaba el peligro de activar también la cláusula RUFO, sobre todo en la negociación por el recupero de los fondos que las entidades pretendían comprometer.
Esa estrategia comenzó a naufragar al día siguiente de esa cena cuando Juan Carlos Fábrega introdujo la posibilidad de utilizar fondos de SEDESA, el sistema de seguro de depósitos. Jorge Capitanich entonces consultó con Cristina de Kirchner y también con Kicillof. Allí terminó esa opción, pero para ese momento representantes de ADEBA ya negociaban en Nueva York.
La anécdota anticipa las posiciones que luego tomó cada protagonista en la historia que corrió las 48 horas siguientes, pero no invalida la opción de negociación que ayer seguía en pie con participación de bancos extranjeros, pero sin contemplar manejo alguno de encajes o menos esos fondos de reaseguro y en la que sí participa Capitanich.
La frase presidencial de ayer fue terminante y tuvo como destinatario a Jorge Brito: "No me siento épica ni me siento parte de una estatua. Algunos han aparecido en los últimos días y parecían generosos. Para ser San Martín no hace falta que te pongan en un diario como el salvador de la Patria. Sobre todo, hace falta tener el coraje y la honestidad para decir cómo son, para no engañar a la gente". Quizás lo dijo recordando el tuit que circuló en los últimos días con la imagen del banquero editada dentro del cuadro más clásico que representa al padre de la patria.


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