"Una carrera política necesita victorias, obviamente, pero recuerde que también debe alimentarse en algún momento de derrotas para que sea sana y duradera. A veces toca perder, y la clave hoy está en quién tiene margen para ello. No se olvide de 2011: el 54% no lo arriesga Randazzo". El razonamiento de un operador y catador premium del PJ pincela la encerrona en la que se encuentra hoy el peronismo: una expresidente que juguetea con una candidatura -ahora, con la versión de "incluir a todos"-, zigzagueantes intendentes ya mareados con el ida y vuelta, y un exministro del Interior que continúa firme en dirimir la trifulca en las PASO de agosto.
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Ayer se dieron tres situaciones. Por la mañana, intendentes "Cristina conducción" deslizaron y alentaron una vez más la candidatura de la exjefa de Estado. Incluso apareció un póster de la exfuncionaria para deleitar aún más al lesionado ultrakirchnerismo, que estará pendiente hoy de una entrevista televisiva que dará por la tarde.
El cristinismo ahora volvió a mirar con buenos ojos al jefe de Lomas de Zamora, Martín Insaurralde, que ayer se juntó con Máximo Kirchner, tras el desplante del intendente y de los ramales Esmeralda y Fénix al acto de unidad del FpV bonaerense, debido a las virulentas presencias de personajes como Amado Boudou y Luis D´Elía.
"Unidad desde las primarias", respondió ayer el intendente de Bolívar, Eduardo "Bali" Bucca, mientras que su par de San Martín, Gabriel Katopodis, sostuvo que "al peronismo le fue mal cuando se encerró, clausuró los debates, se miró el ombligo y armó las listas entre cuatro paredes, y le fue bien cuando supo abrirse de cara a la gente".
Es decir que Randazzo continúa tranquilo con su postulación pese a la posibilidad real de perder contra Cristina. Pero la expresidente debe solucionar una cuestión personal, casi emotiva: jugar para sostener postulaciones de diputados fieles a los que se les vence el mandato -y que, solos, no obtendrían la renovación-, o continuar caminando por el sendero "celestial" que le otorgó el 54% de los votos que consiguió en 2011, con los que se quedó por cuatro años más al frente del poder central. No es lo mismo un 20 o un 25% en una interna que el 54%; además, en las generales deberá competir contra Cambiemos y el arrastre de Vidal.
El PJ más cercano a Randazzo no analiza como una muerte una derrota en las PASO. De allí parte la teoría de "perder a veces sirve para una carrera política". Incluso van más allá y ponen como ejemplo al líder del Frente Renovador, Sergio Massa. "En 2013 ganó solito, después jugó en 2015 y se bancó la derrota. Con más o menos gente, sigue vigente", cantaron desde el justicialismo a este diario.
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