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Cristina perfora a Massa y el PJ proyecta duelo hiperpolarizado
• EL GOBIERNO PROFUNDIZA MIGRACIÓN.
• EL TIGRENSE, ANTE SEMANA DECISIVA. LOS CÁLCULOS SOBRE UN MANO A MANO CON MACRI.
Raúl Othacehé posó ayer con Julio De Vido y “Wado” de Pedro para oficializar su regreso al FpV. Forma parte de una jugada del Gobierno para diezmar a Sergio Massa. Ayer, con excusa institucional, Florencio Randazzo estuvo con un coronel del FR, José Eseverri, aún massista.
Esa afirmación, un exceso de triunfalismo, se construye con un puñado de axiomas y ecuaciones. El material de esa fantasía continuista tiene dos soportes y una línea de acción:
I. Si Massa se baja de la disputa presidencial, la oferta quedaría reducida a cuatro expresiones: el FpV, el PRO, GEN de Margarita Stolbizer y el FIT. En una hiperpolarización, según lo que reflejan las encuestas que miran en Casa Rosada, en el búnker sciolista de San Martín 142 y circulan entre gobernadores del PJ, el UNEN residual y la izquierda juntarían en octubre no más del 10%, ante lo cual el FpV y Macri se repartirán el 90% restante; esto deviene que, inevitablemente, uno sacará de mínima un 45,01%, con lo que en el balotaje a la criolla que legaron Menem y Alfonsín, resulta electo presidente.
II. Torcuato Di Tella -que en 2003 publicó un libro sobre sus conversaciones con Néstor Kirchner, llamado "Después del derrumbe"- le aportó una lectura que Kirchner validó, tomó como dogma y transfirió a su hijo Máximo, que la repite: Macri tiene un techo y ese techo se ubica en los 40/42 puntos. Di Tella tejió el cálculo sobre sus tesis de fines de los 90 sobre el reordenamiento del mapa partidario argentino en dos grandes bloques ideológicos: uno de centroizquierda; otro de centroderecha. El fin del bipartidismo que, en su tránsito, clausuraba la idea del peronismo como paraguas de los extremos. Según decía Kirchner citando a Di Tella, el centroderecha no peronista rondaría el 40%, pero sin arrimarse al 45%, con los márgenes de error que eso supone, según concurrencia y demás variantes.
III. En el oficialismo entienden, y en el PRO algunos lo admiten a regañadientes, que la figura de Macri se amesetó y tiene que salir a buscar votos en un afuera que es filoperonista o, de mínima, no es antiperonista. El voto anti-K Macri ya lo capturó y fue lo que le permitió superar a Massa. Para crecer, necesita del voto massista y por esa razón el kirchnerismo incineró todos sus pudores y reproches para recibir, amnistiados, a antiguos K, reconfigurados massistas que ahora son otra vez leales cristinistas. Ayer fue el turno de Raúl Othacehé, que se reunió con Julio De Vido y con Eduardo "Wado" de Pedro para oficializar su retorno. "Vuelvo al peronismo", dijo, y se cuadró bajo la jefatura de Cristina de Kirchner. Invocó, entre elogios a De Vido, que no estaba dispuesto a aceptar un pacto con Macri. Hoy se verá con Scioli en Merlo mientras se prepara para un duelo, en primarias, con Gustavo Menéndez.
La decisión de perforar a Massa, además de apurar la bajada del tigrense que entienden beneficiosa para el FpV, apunta a quedarse con sus territorios para acotar la expansión de Macri. Con cada sablazo, el precio del massismo baja. Massa hará un intento por frenar la sangría con un show con José Manuel de la Sota este fin de semana y luego, si llega en pie, apostará a una mala elección de Macri en Santa Fe que el 14 de junio elige gobernador.
En el massismo asumen que un acuerdo con Macri, de producirse, sería sobre el cierre de listas. Así y todo, en Tigre dicen que en las últimas horas hubo señales del PRO para retomar las charlas. Ayer el temor a las fugas cayó sobre un escolta histórico de Massa, José Eseverri, alcalde de Olavarría, que ayer compartió una actividad con Florencio Randazzo. Eseverri, como otros massistas, elogia al ministro para destratar a Scioli.
En el FR anticipan que el trío de coroneles que Eseverri integra con Joaquín de la Torre (San Miguel) y Gabriel Katopodis (San Martín) no moverá sin un acuerdo integral con Massa. Es simple: un salto de ese trío sería el broche final de la aventura presidencial, opción que figura en un menú con otras dos opciones: un pírrico acuerdo con Macri, que propone sumar al "massismo sin Massa", y la determinación de seguir en carrera, aunque eso implique llegar flojo a agosto y terminar con menos de un dígito en octubre. Massa puede, por sí mismo, lanzarse a esa aventura, pero no puede sacrificar a sus socios más leales en esa cruzada.


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