El gobierno de Bolivia impulsa una reforma estructural del sector hidrocarburífero con el objetivo de revertir la tendencia negativa en la producción y exportación de energía, en un contexto marcado por la pérdida de protagonismo del país como proveedor regional.
Bolivia impulsa una reforma petrolera para atraer inversiones y revertir la caída productiva
El modelo propuesto apunta a un esquema mixto en el que YPFB mantenga un rol central, pero en asociación con capitales privados. La apuesta es que esta combinación permita reactivar inversiones, mejorar la eficiencia del sector y recuperar la capacidad productiva.
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La reforma busca reposicionar a Bolivia dentro del mapa energético regional, en un escenario donde la competencia por inversiones y recursos se vuelve cada vez más intensa.
La iniciativa, promovida por la administración del presidente Rodrigo Paz, plantea un cambio profundo en las reglas de juego del sector, con el foco puesto en atraer inversiones internacionales y recuperar la actividad. Se trata de la primera gran reforma que el nuevo gobierno llevará al Congreso, en un intento por reconfigurar el modelo energético boliviano que se agotó tras años de prosperidad durante la era de Evo Morales.
Uno de los ejes centrales del proyecto es la implementación de un régimen tributario que podría alcanzar hasta el 50% para las empresas petroleras. Al mismo tiempo, la propuesta elimina la discrecionalidad de la estatal YPFB en la negociación de contratos, con la intención de brindar mayor previsibilidad y seguridad jurídica a los inversores.
Desde el oficialismo sostienen que el cambio es necesario frente al deterioro de los indicadores del sector. El ministro de Hidrocarburos, Mauricio Medinaceli, advirtió que las proyecciones actuales muestran una caída sostenida en la producción y exportación de gas, petróleo, condensados y combustibles. En ese marco, planteó la necesidad de impulsar una transformación que permita revertir esa dinámica.
El modelo propuesto apunta a un esquema mixto en el que YPFB mantenga un rol central, pero en asociación con capitales privados tanto locales como internacionales. La apuesta del gobierno es que esta combinación permita reactivar inversiones, mejorar la eficiencia del sector y recuperar la capacidad productiva.
La reforma busca reposicionar a Bolivia dentro del mapa energético regional, en un escenario donde la competencia por inversiones y recursos se vuelve cada vez más intensa.




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