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Cristina quiso con su look brillar más que el Oscar
• La Presidente utilizó un pomposo ajuar para recibir al equipo de film galardonado
La Presidente deslumbró con un saco cruzado de tono lila en seda labrada y un collar de perlas que contrastó con el look de los protagonistas de «El secreto de sus ojos».
Allí, con un saco cruzado en tono lila, en seda labrada y mangas tres cuartos con un moño de costado y top a tono, salió a escena a ensayar su discurso, en el que abundaron halagos para los actores y la producción de la película premiada como mejor film extranjero. Para completar ese pomposo saco, un pantalón negro y un collar de cinco vueltas de perlas. Todo superbrilloso, como le gusta a Cristina de Kirchner, para un evento de gala más que para homenajear a los creadores de la película. Tanto despliegue en el ajuar sumado a la excesiva alegría de Cristina de Kirchner les quitó un poco de protagonismo a los verdaderos ganadores del premio.
Para quienes saben apreciar la elegancia, no pasó inadvertida Soledad Villamil. La actriz, que no viajó a Los Ángeles para recibir el premio, se dio el gusto y desplegó su belleza en la Casa de Gobierno. Con un vestido negro corto tipo Jackie, la protagonista de «El secreto de sus ojos» deslumbró a los presentes. El modelo «all black» de la colección de CH Carolina Herrera resaltaba sus curvas con la simpleza que siempre caracteriza a esta dama. El escote bote le daba un toque de distinción, al igual que el maquillaje que de tan suave era imperceptible, pero lograba resaltar sus ojos verdes.
Al contrario de Cristina de Kirchner que, como siempre, recargó su mirada con delineador y rimel. Un estilo de make up propio de la generación de políticas de más de 50 años, del que es fanática también la santafesina Roxana Latorre, aunque la favorezca poco.
Y si bien la Presidente ya había felicitado a los ganadores públicamente y hasta confesó haber visto la película dos veces, se mostró eclipsada por la estatuilla. Si hasta dijo frases como «El Oscar fue como un mundial», y se refirió al elenco de la película como un «alegato contra la pena de muerte».
Pero no fue Cristina de Kirchner la única obnubilada por el galardón. El ministro Florencio Randazzo y el secretario Carlos Zannini dieron rienda suelta a su costado más adolescente, y pidieron tocar la estatuilla y fotografiarse con los actores.


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