14 de abril 2016 - 00:00

Cristina sólo presentó escrito y Bonadio le “regaló” Comodoro Py

Cristina de Kirchner habló ayer más de una hora en un palco montado frente a los tribunales de Comodoro Py. Antes se presentó ante el juzgado de Claudio Bonadio, dejó un escrito y pidió la recusación del magistrado.
Cristina de Kirchner habló ayer más de una hora en un palco montado frente a los tribunales de Comodoro Py. Antes se presentó ante el juzgado de Claudio Bonadio, dejó un escrito y pidió la recusación del magistrado.
Un sector del Poder Judicial dejó ayer servido en bandeja la plataforma para el relanzamiento político de la expresdiente Cristina de Kirchner, de la mano de lo que debió haber sido una citación a declaración indagatoria por la causa de la venta de dólar a futuro. El trámite -en lo judicial- se cumplió con la presentación de un escrito por parte de la exmandataria, cuyo contenido fue eminentemente político, y con un nuevo pedido de recusación contra el juez federal Claudio Bonadio por "enemistad manifiesta". Esto obligará a que la Sala II de la Cámara Federal vuelva a intervenir en el caso, luego de haberlo ratificado el martes, ya con advertencias por su desempeño. El juez tiene diez días para definir si la procesa, algo que estaba decidido a hacer.

Minutos antes de las 10 la exmandataria ingresó en una caravana de tres vehículos por el lateral de los tribunales de Comodoro Py, dentro de un cordón especial que la separó de los manifestantes. Subió al cuarto piso, acompañada también por el exjuez de la Corte, Eugenio Zaffaroni (quien oficia de asesor en su defensa) y permaneció poco más de media hora en el juzgado de Bonadio. En simultáneo, su perfil en las redes sociales publicó el extenso escrito (más político que judicial) que presentó en su audiencia. Ingresó al despacho de la secretaria del juez, donde comenzó a leerse la imputación como presunta cabeza de una asociación ilícita que desde el Gobierno ordenó que se llevaran adelante contratos de venta de dólar a futuro que -devaluación mediante- resultaron en pérdidas para el Banco Central. Cristina de Kirchner interrumpió la lectura para aclarar que la única organización que había integrado fue en tanto parte de un Gobierno "elegido por el voto popular". Y agregó que también integraba el Partido Justicialista.

"¿Dónde está el juez?", preguntó ante el fiscal Eduardo Taiano, los funcionarios del juzgado y su abogado defensor, Carlos Beraldi, ante la ausencia de quien la había citado en último término, luego de que indagase a la plana mayor de su gabinete económico y del BCRA. Instantes después, Bonadio ingresó al despacho y permaneció parado junto a la puerta de entrada, de espaldas a ella. Saludó en general, y algunos se incorporaron a darle la mano. La expresidente lo ignoró y permaneció mirando al frente, mientras el ruido de la manifestación y la música se colaba por todas las oficinas judiciales y obligaba a elevar el tono de voz. Cuando se cumplió una hora de su ingreso, ya estaba subiendo al escenario montado para la ocasión de cara a la multitud que colmó la zona de Retiro. Antes de salir se tomó fotos con trabajadores judiciales, en lo que constituyó una postal inédita de Comodoro Py, con decenas de rostros asomados a todas las ventanas del edificio, al comienzo de su discurso.

La expresidente consideró que la enemistad manifiesta del juez para con su figura era "clara, indudable y pública", lo que remite a los cruces que mantuvieron cuando el magistrado investigó la causa Hotesur (de la que fue desplazado), lo que motivó su pedido de apartamiento. Aseguró que Bonadio puso en marcha una maniobra política al citarla sin el requerimiento del fiscal ni con prueba alguna recolectada en el expediente que la comprometiera, lo que demostraría que no era imparcial, que era arbitrario y también "incompetente". Cuando confirmó que no respondería preguntas, Bonadio abrió la puerta y abandonó el despacho. Su estrategia defensiva fue guardada con celo, y finalmente se optó por la decisión de recusar al magistrado por motivos distintos a los del directivo del BCRA que lo hizo primero, y por no hacer una exposición oral, sino presentar un escrito. Allí dejó abierta la posibilidad de una denuncia (que se materializó luego por parte del Frente para la Victoria) en la que acusó al juez de "prevaricato".

La escena que ayer ofrecieron los tribunales produjo un cimbronazo puertas adentro del Poder judicial. No pocos se preguntaban el motivo por el que Bonadio habría avanzado contra Cristina de Kirchner con tanta vehemencia en una de las causas menos gravitantes que podrían llegar a salpicarla. Es dudoso que pueda probarse siquiera que constituyó un delito. En las quejas no excluían al presidente de la Corte Suprema, Ricardo Lorenzetti cuya ascendencia sobre la Sala II hubiese permitido (si es que lo hubiera deseado) desactivar la convocatoria del 13 A frente a Comodoro Py, a través de la recusación al juez. Sin embargo, todo se encaminó a ofrecer al kirchnerismo la oportunidad de ubicarse como víctima de una persecución judicial, lo que en los hechos también le servirá de paraguas para blindarse frente a posibles futuras citaciones judiciales, en causas que pudieran comprometerla más. El Gobierno, por inacción o impericia, quedó como testigo privilegiado, con el protagonismo diluido en una jornada donde los hechos políticos ocurrían a varias cuadras de la Casa Rosada. Operadores judiciales aseguraron que el camino elegido por el propio Bonadio lo llevó a una encerrona: si la procesa, dará argumentos a la persecución denunciada, obturando el impacto político de otros procesos judiciales. Si no lo hace, el kirchnerismo duro lo capitalizará como un triunfo.

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