22 de noviembre 2012 - 00:40

Cristina sube al PJ a la guerra del 7D

Activó franquicia bonaerense y programa un acto

Florencio Randazzo, Cristina Álvarez Rodríguez, Carlos Kunkel, «Wado» De Pedro
Florencio Randazzo, Cristina Álvarez Rodríguez, Carlos Kunkel, «Wado» De Pedro
Los primeros indicios los deslizó en octubre. Fijó una tregua unilateral con Daniel Scioli, abrió Balcarce 50 a alcaldes para recordar el 17 de octubre y sentó en la mesa de Unidos y Organizados, para un mano a mano con Lula da Silva, a caciques del conurbano rabioso.

Enlazados, los movimientos revelaron un giro sutil, para entendidos, de Cristina de Kirchner hacia un PJ al que, sistemáticamente, ignoró antes de la muerte de su esposo en octubre de 2010, pero que, desde entonces, redujo a un cascarón formal.

La mutación de la Presidente se interpretó como la búsqueda de un soporte político, en particular el PJ, frente a un fin de año cargado de tensiones en el que el 7D, fecha en que entra en vigencia la ley de medios, se recorta como un punto de quiebre.

La decisión tomada el lunes en Tres de Febrero, dominio del metalúrgico Hugo Curto, confirma aquella tesis: delegados K junto a intendentes, consejeros peronistas y emisarios sciolistas acordaron resucitar al PJ bonaerense que hibernaba desde mayo de 2011.

Y el día elegido, por mandato puntual y directo del despacho presidencial, fue el viernes 7 de diciembre, el 7D. No intervino el azar para que coincida con el show anti-Clarín y aporte una foto que muestre al PJ bonaerense alineado detrás de la ley de medios K.

De hecho, en la cumbre se habló de motorizar desde el peronismo una movilización que exprese el respaldo explícito al Gobierno y la aplicación de esa norma, aunque no se resolvió la metodología.

La convocatoria desata, en simultáneo, varios nudos. Veamos cada caso: 

  • En Tres de Febrero estuvieron Florencio Randazzo, el camporista «Wado» De Pedro -otra señal del retroceso de José Ottavis-, los intendentes Alberto Descalzo (Ituzaingó), Martín Insaurralde (Lomas) y Fernando Espinoza (La Matanza), los diputados Carlos Kunkel, José María Díaz Bancalari y Jorge Landau -también apoderado-, los Mussi, Juan José y Patricio, el jefe de la FAM, Julio Pereyra, el platense Gabriel Bruera y la ministra de Gobierno sciolista, Cristina Álvarez Rodríguez. Esas presencias confirman, en la práctica, la tregua Cristina-Scioli que aparecía como la principal traba para poner en marcha, siquiera efímeramente, al PJ bonaerense.

  • La reunión del Consejo, además de respaldar la ley de medios y emitir apoyos para Cristina de Kirchner, Scioli y los jefes comunales, liquidará un asunto que gira en falso hace casi un año: aceptará la renuncia que, en diciembre de 2011, presentó Hugo Moyano junto a un malón de consejeros gremiales. De ese modo, el partido quedará formalmente en manos de Álvarez Rodríguez, tercera en la línea de sucesión partidaria detrás de Alberto Balestrini, postrado por un ACV, y el camionero convertido en enemigo público de la Casa Rosada. 

  • Los consejeros convocarán, para una semana después, al congreso del partido que sesionará en Tres de Febrero y fijará la fecha de elección de autoridades partidarias para el 31 de marzo de 2013, en simultáneo con los comicios para seleccionar la conducción del PJ nacional que, tras la muerte de Kirchner, quedó en manos de Scioli, aunque en mayo, anticipando un clima de hostilidad hacia el gobernador, la Presidente ordenó conformar una Comisión de Acción Política, que excluye a Scioli, y tenía el mandato de constituirse en una mesa chica colegiada para administrar el partido. Peronista al fin, la comisión ratificó aquella consigna de Juan Domingo Perón que dictamina que si la intención es no hacer nada, se debe conformar una comisión. Bingo.

  • El congreso, a su vez, cubrirá algunos requisitos formales -balance de gastos y demás papelería- y, con varios meses de anticipación delegará en el consejo partidario la facultad para constituir alianzas de cara a las primarias de agosto de 2013, como anticipo de las generales de octubre siguiente. Es un dato rugoso: que, con seis meses de antelación, se establezca esa «transferencia» de funciones, advierte sobre la altísima probabilidad de que en marzo próximo no sólo no haya elecciones partidarias a nivel nacional ni bonaerense, sino que ni siquiera se vuelva a convocar a un congreso partidario antes de las legislativas.

  • Con realismo brutal, sabedores de que la pax peronista entre Cristina de Kirchner y Scioli puede durar un suspiro, o estallar vía Tigre y La Juan Domingo cuando sea el momento definitivo de confeccionar las boletas del año próximo, desde la Casa Rosada se decidió concentrar todo el procedimiento en dos fechas. Traducción: la decisión de despabilar al peronismo puede, simplemente, ser una eventualidad, un espasmo y que luego de esos sacudones del 7 y el 14, el partido vuelva a sumirse en el letargo.

  • Ya en el terreno de los supuestos, el giro de Cristina de Kirchner hacia el peronismo anima a los caciques territoriales a imaginar que a diferencia de 2011, cuando la Presidente ordenó a su entero antojo el esquema electoral, el año próximo, como una forma de ampliar las chances del FpV -»la elección se parecerá más a 2009 que a 2011" dictamina un operador peronista con despacho en Casa Rosada-, abrirá las boletas oficiales para contener al peronismo.
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