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Cristina, con tocado ajeno: una gorra de Malvinas
Cristina de Kirchner sorprendió el sábado al exhibir una boina roja que nada tenía que ver con su vestuario y que muchos confundieron con la que usa Hugo Chávez; Cada 9 de Julio desde que es presidente, Cristina de Kirchner optó por un abrigo estridente. En 2008 usó uno verde con detalles en tono esmeralda; en 2009 eligió uno a cuadrillé lila y ahora fue el turno de los cuadros en blanco y negro.
La imagen llamativa la completó con una boina roja que llevó puesta durante las casi cinco horas que duró el acto en Tucumán. Sorpresiva elección, que despertó la confusión de los presentes. No faltaron quienes asociaron el adorno en la cabeza con el modelo que exhibe el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, y hasta hubo quienes interpretaron que se trataba de un intento por afrancesar su look. Pero lejos de un guiño al régimen chavista o de una nueva tendencia francesa, el accesorio era un obsequio que le alcanzó un veterano de la Guerra de Malvinas y que decidió usar como devolución de gentileza.
Con boina a cuestas y tapado de alta costura, comió empanadas y dulces regionales junto a Néstor Kirchner, que prefirió traje oscuro, camisa celeste y, como en cada fiesta de la Patria, corbata con los colores de la Bandera.
No le preocupó a Cristina de Kirchner salirse de su estricta dieta. Es que en las últimas semanas perdió unos kilos y exhibe una figura un poco más elongada, entonces puede darse esos gustos. Aun con ese abrigo de textura gruesa, se podía apreciar el cambio en su talle.
El tapadito, aunque correcto, fue una elección previsible para quienes siguen de cerca su vestuario. Es que en las tres ocasiones en que participó del acto central en San Miguel de Tucumán desde que ejerce la presidencia, eligió abrigos estridentes. Seguramente insiste en esa prenda por las bajas temperaturas que se registran siempre para esa fecha. Pero también es igual de cierto que durante los días previos hizo frío y, sin embargo, eligió tailleurs y sacos a la cintura de lana.
Hubo coincidencias en la bijou: los mismos aros de oro amarillo y blanco que en los dos festejos anteriores. Eso sí, con el paso de los años cambió el color por los tonos neutros. En 2008 había elegido un tapado verde con tramas que al sol lo hacían ver esmeralda. En 2009 prefirió la paleta de los violetas y lavanda. El viernes, los opuestos, el blanco y el negro.
Además, hubo novedades en el peinado. Recortó varios centímetros su cabello, para que recobrara la forma del corte rebajado que lleva desde hace más de un año. Completó, batiendo el casquete de su melena para darle un aspecto salvaje y setentoso a su look, tan setentoso como el maquillaje recargado que lleva en los ojos.
No faltó la escarapela, aunque, a diferencia del último 25 de Mayo, no exhibió la bandera de brillantes, imitación de la que solía usar Eva Perón. Esta vez usó la que se creó especialmente para el Bicentenario, esa flor de pétalos celestes y blancos con el centro amarillo, como de huevo frito.
Una lástima que opacó su imagen con una desacertada elección. Un pañuelo con estampado pied de poule en negro y blanco que, junto con el dibujo de su abrigo, terminó por sobrecargarla. Los accesorios no son el fuerte de Cristina de Kirchner. No sabe combinarlos y se equivoca muchas veces en la forma de llevarlos. Quizás, para el 17 de agosto pueda acertar en el vestuario ya que tiene más de un mes para pensarlo.


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