6 de noviembre 2009 - 00:00

Cristina volvió a la carga con los brillos

En su viaje a Chile, Cristina de Kirchner desplegó un ajuar brilloso, excesivamente llamativo en comparación con el de su par chilena, Michelle Bachelet.
En su viaje a Chile, Cristina de Kirchner desplegó un ajuar brilloso, excesivamente llamativo en comparación con el de su par chilena, Michelle Bachelet.
Volvió el brillo al ajuar presidencial. Después de semanas con conjuntos opacos, aunque con algo de color, Cristina de Kirchner decidió regresar a ese estilo que encandila. Abrió el alhajero y relució las joyas junto a telas tornasoladas, cuando nada de eso usaba desde marzo, y sorprendió en su visita a Chile de superbrillo.

En los viajes, Cristina de Kirchner se toma licencias de vestuario y, esta vez, hizo lo suyo en territorio chileno, vistiendo ropa y accesorios más apropiados para la noche que para las actividades que tuvo de día. El dorado y el plateado se convirtieron en sus aliados para rematar un look llamativo y ajeno a la ocasión, y como ambos tonos combinan con casi todas las paletas, además abusó de ellos incluyéndolos en accesorios y calzado.

Para colmo, resaltó más al lado de Michelle Bachelet, de sobriedad extrema que muchas veces la hace ver aburrida y le suma edad.

Nada elegante

Cristina de Kirchner desembarcó con un tailleur con detalles en hilos dorados y una blusa de seda champán, excesivo baño de luz, nada elegante.

Ese mismo día, tras la firma de acuerdos en Maipú, eligió otra vez los brillos para un tailleur verde con vistas doradas.

Las joyas aparecieron en la cena de gala, donde vistió un traje en bronce y blusa de raso dorada. Tanto dorado lo completó con su conocido medallón de oro amarillo con una piedra anaranjada en el centro, que tenía olvidado desde el verano pasado.

Un párrafo aparte fue su visita a la Feria del Libro. No tuvo mejor idea que mostrarse ante intelectuales, todos de trajes oscuros, con un vestido chemise turquesa de falda plisada que a la luz revelaba reflejos plateados, al que desabotonó más de la cuenta, despertando curiosidades. Recordaba a las actrices de la serie neoyorquina «Sex and the City», que no tienen ningún reparo en los excesos y se ponen vestidos de alta costura para ir a la oficina.

Y como si no le alcanzara, completó con un cinto ancho plateado para resaltar el talle avispa y zapatos peep toe con plataforma del mismo tono. Hasta ahí, acertada, pero para una fiesta de casamiento.

A pleno día, remató con una cartera con lentejuelas, esas de fiesta, y joyas de platino.

Con todas esas luces, Cristina de Kirchner se animó a sacarse una foto con la mandataria chilena, vestida toda de negro, con un tailleur y falda por debajo de la rodilla, y un broche de plata en la solapa del saco como que apenas cortó el luto.

Demasiada brillantina para la mandataria criolla, que parece no entender de qué se trata realmente una vestimenta brillante.

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