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Crónica de un asesinato más que anunciado
El asesino intentó toda clase de maniobra para disimular. Fingió un accidente, una descompensación del chico. Todo lo que hizo fue tan burdo que terminó preso ese mismo día.
La hermanita de Agustín fue testigo clave del ataque. Fue la única que, a pesar de ser una nena, se animó a hablar. Su relato fue lapidario y arrinconó al padrastro, que seguía intentando coartadas pueriles.
Aquel día, todos nos preguntamos si la madre de Agustín, que no estaba al momento del ataque, sabía o no de las palizas que su pareja le daba al nene. En el edificio, y ante los micrófonos de los periodistas, todos se llenaron la boca diciendo que sabían de las palizas reiteradas, pero ninguno lo había denunciado.
Se dijo también que la madre de Agustín, Bárbara González Bonorino, podía ser una víctima de violencia de género por parte de Sarli, y por eso, condicionada por el temor, no había evitado que atacaran a su hijo a lo largo del tiempo.
La mujer no podía desconocer señales. El nene iba al jardín con tres dientes menos que el propio Sarli le había bajado de una trompada.
Ahora, el fiscal del caso, Sandro Abraldes, elevó el caso a juicio y amplió la acusación contra nueve personas más como responsables indirectos del final criminal.
Al padrastro, el único que está preso, lo mandó a juicio por homicidio agravado. A la madre de Agustín la procesaron por homicidio agravado por omisión. "La señora González Bonorino es mujer responsable penalmente por no haber evitado, con obligación de hacerlo, el episodio", profundizó el fiscal, según el sitio Fiscales.gob.ar.
El asesinato fue el 7 de junio entre las 10 y las 15. "En ese lapso, Sarli emprendió una nueva y feroz agresión contra el nene, hasta matarlo", sostuvo Abraldes. "El maltrato infantil contra Agustín era sistemático", agregó.
Sarli y González Bonorino eran una familia ensamblada. Él tenía un nene y ella, dos.
En marzo, tres meses antes del crimen, Sarli agredió al nene y le voló los dientes. Para el fiscal, el padre biológico de Agustín, que vive en Villa Gesell, también debe ser investigado por haber detectado a su hijo lesionado y maltratado y no denunciarlo.
En ese mismo marco, el fiscal pidió que se investigue por encubrimiento a la niñera, a la maestra y a la directora del colegio al que iba el nene. También se investigará por omisión de ayuda al niño a cinco vecinos del edificio. Lo que sostiene Abraldes es que estos imputados "vieron lo que le pasaba al niño, pero no lo denunciaron, ni lo ayudaron".
"Esta muerte fue una muerte anunciada en el marco de un funesto escenario de violencia física y maltrato infantil, incluso en presencia de su madre", detalló.
Luego descartó por completo la defensa del acusado. "Su versión en torno a que jamás le levantó la mano a Agustín no resiste el menor atisbo de credibilidad a la luz del material probatorio reunido", resumió.
Con respecto a la madre, el fiscal señaló: "Pese a ser la encargada de salvaguardar a su hijo, permitió que su pareja lo maltratara y hasta lo dejó a su cuidado. Desoyó las advertencias de quienes ya venían haciéndole alusión a actos de estas características. Si toda esa situación violenta era incluso advertida por terceros ajenos a la intimidad del hogar en diversas situaciones temporales, ¿cómo podría la madre ignorar tal circunstancia?".


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