10 de mayo 2011 - 00:00

Cruce de duras cartas por la amnistía entre la izquierda y Mujica

José Mujica, Eduardo Galeano
José Mujica, Eduardo Galeano
Montevideo - La ofensiva del presidente uruguayo, José Mujica, para salvar la ley de amnistía que pretende ser derogada en el Congreso, chocó ayer con una crítica declaración pública de referentes de la izquierda y de la coalición oficialista Frente Amplio. De esta manera, Mujica, quien envió en las últimas horas una nota de tono dramático a la dirección del Frente, afronta la mayor crisis política desde que asumió, en marzo de 2010, y una de las más importantes de la alianza de centroizquierda desde el retorno de la democracia, en 1985.

Personalidades del ámbito político, sindical, cultural y científico de Uruguay llamaron ayer a anular la Ley de Caducidad, que en 1986 dio impunidad a militares y policías que violaron los derechos humanos durante la dictadura (1973-1985), en atención a un fallo condenatorio al Estado uruguayo de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, en 2010, y a tres sentencias de inconstitucionalidad de la Corte Suprema local.

La Ley de Caducidad es «inconstitucional y violatoria de acuerdos internacionales» y sus «efectos deben ser eliminados, por elementales razones éticas», señalaron los izquierdistas en la carta.

Entre los firmantes, afines al FA o dirigentes del mismo, están la intendenta de Montevideo, Ana Olivera; el exintendente de la capital, Mariano Arana; la exvicecanciller Belela Herrera; el dirigente sindical Juan Castillo, el escritor Eduardo Galeano, el cantautor Daniel Viglietti, el científico Henry Hengler, el político e hijo homónimo del legislador asesinado Zelmar Michelini, la exministra Marina Arismendi y el ex diputado Guillermo Chif. «No es momento para improvisaciones en un asunto tan importante», denunciaron, en alusión a los cambios de postura que ha exhibido el presidente al respecto.

Esta misiva chocó con otra que se conoció de Mujica, quien la semana pasada realizó una sorpresiva visita al Congreso para tratar de convencer a lo diputados oficialistas. En una carta a la dirección del FA también conocida ayer, el mandatario uruguayo sostuvo que aprobar una ley interpretativa sería «pasarle por arriba a dos plebiscitos». «¿Qué nos pasó? ¿Por qué forzamos este camino?», se preguntó en la nota.

Mujica y parte de la vieja guardia de los exguerrilleros tupamaros pasaron en los últimos meses del poco entusiasmo con la derogación exhibida por años, a la oposición frontal. El FA, que levantó históricamente la bandera del juicio a los represores, logró imponer en abril su mayoría en el Senado contra los bloques de centroderecha blanco y colorado, con algunas deserciones en sus propias filas. Tras ser aprobada en la Cámara alta, la «ley interpretativa» se encuentra ahora en la Cámara de Diputados, a la espera de la sanción definitiva. Aunque Mujica dejó en claro su postura, ha afirmado que promulgará lo que surja del Parlamento.

Los opositores a la derogación sostienen que ésta violaría los referendos de 1989 y 2009, que ratificaron la ley. Esas consultas populares se realizaron bajo condiciones muy discutidas; la primera bajo presión militar, y la segunda con una única boleta en favor del SI y junto a las elecciones nacionales, lo que impidió un claro debate al respecto. Sectores de la izquierda denunciaron que el entonces candidato Mujica evitó «ponerle el cuerpo» a la campaña derogatoria.

«A las discrepancias no se las contesta con insultos, no hace al compañerismo», se quejó Mujica en su carta, en alusión a las críticas que recibió tras su paso por el Congreso.

El senador oficialista Enrique Rubio admitió, en una entrevista, que «hay una crisis». «Una ruptura del Frente Amplio sería trágica para la historia política del país», dijo.

Agencias ANSA y DPA, y Ámbito Financiero

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