13 de septiembre 2017 - 00:00

Cuando el silencio es más violento que la ira

El film, protagonizado por Germán Palacios, participará también en San Sebastíán.

Garagiola. “Mi película tiene mucho que ver con el silencio y de cómo esos silencios se van resignificando.”
Garagiola. “Mi película tiene mucho que ver con el silencio y de cómo esos silencios se van resignificando.”
La opera prima de Natalia Garagiola, "Temporada de caza", narra el reencuentro en el sur argentino entre un padre y un hijo en proceso de duelo. El film acaba de ganar el premio del público en la sección La Semana de la Crítica del Festival de Venecia, se verá en San Sebastián, y se estrena mañana en la sala Leopoldo Lugones y distintos cines del país. Filmada a lo largo de cinco semanas en zonas rurales de San Martín de los Andes en época de nevadas, "Temporada de caza" está protagonizada por Germán Palacios (Ernesto) y Lautaro Bettoni (Nahuel).

"No se trata de una película con un conflicto gigante, es básicamente una relación y lo íntimo de esa relación con una propuesta de cámara que comulga y se piensa con el guión, los personajes y la historia", dice Garagiola. "Tiene mucho que ver con el silencio y de cómo esos silencios se van resignificando. El silencio de ese chico trabado y en duelo produce una violencia mayor que cuando se agarra a trompadas". En San Sebastián, la película participará en la sección Horizontes Latinos.

Periodista: ¿Cómo fue el trabajo con el guión?

Natalia Garagiola: El guión se fue modificando hasta que estuvimos con los actores con sus personajes ya compuestos. Siempre lo tomamos como una guía, la película es el guión de principio a fin pero cuando ya estábamos en el set la idea con los actores era "por guión tenemos que hacer este pasaje de información" pero después las formas en que eso se decía fueron millones de posibilidades que fuimos agotando en pleno rodaje. El trabajo de composición de los personajes fue tan grande que ya no había que decir tal o cual cosa obligatoriamente, es más, si se podía decir sin diálogo mejor, sobre todo porque en la relación entre Ernesto y Nahuel el diálogo era algo que no era una opción para ellos.

P.: La iluminación es natural, austera.

N. G.: Eso siempre estuvo planteado desde el principio con el director de fotografía, que es Fernando Locket y con el que vengo trabajando desde hace tiempo; él está en mis proyectos desde la sinopsis o el tratamiento, ya estoy en contacto con Fernando por muchas cuestiones, sobre todo porque pienso la forma y el contenido al mismo tiempo, y en ese punto me sirve mucho ir dialogando con él. En este caso, sabíamos que teníamos que filmar mucho en poco tiempo y también estábamos buscando un tipo de actuación supernaturalista, que era una de las prioridades, de modo que buscamos evitar una puesta de luces grande que nos obligara a montar situaciones muy pesadas y nos demorara; buscamos aprovechar al máximo la luz natural, además porque el sur tiene horas mágicas con luces muy específicas que estaba bueno registrar, siempre pensamos en una puesta muy chica de luces, y solo en algunas pequeñas situaciones lo reforzamos por necesidad.

P: Otro de los temas de la puesta es la utilización de la cámara en mano.

N.G.: Pensamos siempre en la idea del seguimiento, pero no un seguimiento extremo sino que siempre tuviera en cuenta elementos de la puesta en escena y que estuviera en función de la historia y el personaje; la idea era que fuese una fuerza que fuera de principio a fin porque la película no tiene una historia que te explica todo de entrada sino que las cosas te las vas enterando a medida que la película va avanzando, necesitábamos una directriz que fuera de principio a fin y ese era el personaje de Nahuel, que una vez que el personaje arranca va, va y va hasta el final.

P.: También está la construcción de los personajes.

N.G.: Empezamos a componerlos una vez que los actores entraron en la película y en función de la relación específica que tenía cada uno con el espacio.

Dejá tu comentario