- ámbito
- Edición Impresa
Cuatro votos le dieron respiro al Gobierno
La sesión estaba terminando tras diez horas de debates. Se había sancionado el proyecto para establecer medidas de seguridad en sucursales bancarias y el que restableció en el Código Penal la figura del infanticidio.
El número en el recinto era alto, 209 diputados, pero no el suficiente como para que la oposición controlara el quórum. Había cuatro votos menos que los necesarios y eso ya se notó en la comparación entre la planilla de votación del proyecto sobre salideras bancarias y la del infanticidio.
De ahí que resultara extraño que la oposición precipitara la votación de la moción para decidir el cambio de la Comisión de Comercio a la de Asuntos Constitucionales como cabecera para el proyecto de Papel Prensa sin chequear antes si contaba con el número para aprobarla en caso de que el kirchnerismo, como se preveía desde temprano, se levantara de sus bancas.
Una sesión puede continuar con debates y deliberaciones aunque no exista quórum, pero necesariamente éste debe verificarse en el momento de votar. De lo contrario, la sesión se cae.
No pareció saberlo la radical Silvana Giúdici cuando presentó el pedido para que se aprobara el cambio de giro en el proyecto de Papel Prensa.
En ese momento, los diputados del Frente para la Victoria y algunos de bloques de centroizquierda se levantaron para retirarse del recinto.
Gesto de pelea
La maniobra fue tan clara que algunos asesores de los bloques de oposición llegaron a gritarles a sus diputados que le exigieran a Eduardo Fellner que cerrara las puertas del recinto para garantizar el quórum. Maniobra inútil por lo imposible, pero por lo menos un gesto de pelea.
Fellner se puso una vez más en el centro de la tormenta. Rápidamente levantó la sesión por falta de número y todo quedó en la nada. Hace una semana, Elisa Carrió, garante desde la oposición de la permanencia de Fellner en la presidencia de Diputados con la intención de no generar violencia institucional en la cámara comenzó a variar de posición. Reconoció que si el presidente del cuerpo continuaba siendo funcional a las chicanas oficialistas podría llegar el momento en que le restara su apoyo. Fue cuando Fellner levantó la sesión a las apuradas, impidiendo que los diputados de la oposición llegaran a tiempo haciendo cumplir a rajatabla el reglamento.
Reproches
Ayer a la madrugada debió soportar que el misionero Ramón Puerta, integrante del Peronismo Federal, que siempre presionó para quitarle al Gobierno la jefatura de la Cámara, le enrostrara la rapidez del accionar de Fellner: «Con esto se prueba que él no se puede quedar en la presidencia», dijo.
Los problemas comenzaron, en realidad, a las 14.30 del miércoles, cuando la oposición terminó aceptando una propuesta de Fernando Pino Solanas para que la cuestión sobre seguridad bancaria pasara a debatirse en primer lugar, postergando Papel Prensa para el final. «Quiero proponer una moción para que, de cara al reclamo de la sociedad, tratemos el tema de la seguridad bancaria primero, luego infanticidio y después, si nos queda voz, el tema de Papel Prensa», pidió Pino Solanas.
Lo siguió un duro debate, pero hasta Carrió y la Coalición Cívica terminaron aflojando cuando había sido Patricia Bullrich la autora de la moción para que el caso Papel Prensa se debatiera en primer lugar. La moción de Pino Solanas se aprobó por 222 diputados de los 232 presentes en el recinto. Para ese momento, Agustín Rossi festejaba sabiendo de antemano cómo sería el final de la sesión en la madrugada del jueves: el Gobierno cumplió ante las cámaras de televisión debatiendo el caso de las salideras bancarias y luego hizo caer la sesión.


Dejá tu comentario