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Cuba apura ajuste: perdió 10,5% del PBI por huracanes
Como primera medida, el gobierno de Raúl Castro iniciará hoy la entrega de tierras ociosas a manos privadas, ya prevista en la reforma agrícola que emprendió este año, pero ahora bajo el llamado urgente de producir alimentos tras los ciclones, en un país cuya superficie agrícola está subutilizada en 50%.
Según el economista Oscar Espinosa y otros disidentes, los ciclones «agravan una situación económica que era ya desesperada» y ahora « urgen reformas para que la población tenga alguna confianza en el futuro».
Raúl Castro creó expectativa al anunciar «cambios estructurales» en julio de 2007 y, sobre todo, cuando, tras asumir formalmente la Presidencia en febrero, mejoró el transporte y quitó las prohibiciones para que los cubanos se hospedaran en hoteles, tuvieran teléfonos celulares o compraran computadoras.
No obstante, en julio anunció un ajuste económico pidió ahorrar y producir más, un apretón de cinturón que cayó como un balde de agua fría a muchos cubanos que esperaban más cambios, como la eliminación de los permisos de viaje o una apertura a la iniciativa privada.
«Ya no caben más dilaciones. Más que nunca hay que salir del inmovilismo. Se imponen reformas radicales que están en este disfuncional sistema que tiene paralizada la economía, que permitan a los cubanos tener negocios y abrirse a la inversión extranjera», opinó Espinosa.
Analistas y opositores hablan de «congelamiento» de las medidas o « contrarreforma» por una influencia de Fidel o «pugnas» entre reformistas y ortodoxos, rotundamente negadas por los hermanos. Raúl Castro eliminó el igualitarismo y el techo en el salario para estimular la productividad; pero había advertido que por ahora no podrá aumentar los salarios --de 17 dólares en promedio-, que los cubanos estiman no alcanza para nada pese a que gozan de subsidios.
«Ahora quedamos peor. Lo que viene va a ser muy fuerte. Hemos retrocedido años de años», dijo afligida un ama de casa en un mercado agrícola de La Habana, desabastecido y «ya por las nubes», se quejaba.


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