17 de septiembre 2008 - 00:00

Cuba apura ajuste: perdió 10,5% del PBI por huracanes

La Habana - Las pérdidas de 5.000 millones de dólares que dejaron los huracanes en Cuba, las peores de su historia, obligarán al gobierno de Raúl Castro a ajustar una economía que ya estaba deteriorada, en medio de la preocupación de los cubanos por la inminencia de nuevas estrecheces.

El gobierno divulgó un informe preliminar según el cual los huracanes Gustav y Ike, del 30 de agosto al 9 de setiembre, dejaron a su paso -además de siete muertos y 3,2 millones de evacuados-la mayor devastación sufrida en la isla, agravando dos de sus problemas más sensibles: la producción de alimentos y el sector de la vivienda.

Unas 444.000 casas dañadas -63.000 derrumbadas-, toda el área de café y caña de azúcar afectada, cientos de miles de hectáreas de arroz, plátano, frijol y tubérculos arrasadas, toneladas de alimentos perdidos, siete puertos cerrados; redes de energía colapsadas; y destruidos maquinaria agrícola e industrial, almacenes, escuelas y hospitales. Ante la magnitud de la catástrofe, reconoció el informe oficial, será necesario el «rigor» y la « racionalidad» en «el inevitable reajuste de programas y planes económicos y sociales a que nos obliga la primera prioridad de hoy: recuperarnos».

Economistas y observadores advierten de los efectos a mediano y largo plazo, en una economía ya afectada por la baja producción, la burocracia, el desvío de recursos para el mercado negro, el despilfarro, el desestímulo laboral, los precios del petróleo y la crisis mundial de alimentos.

«Sin discusión, un golpe brutal. Lo que se ha perdido es 10,5% del PBI y el año pasado la economía creció 7,5%. En 10 días, este país perdió más que lo que agregó a la producción en todo un año», dijo el analista económico Ariel Terrero.

El experto señaló que, además de las pérdidas, la economía «perdió el ritmo», «se paralizó» por los ciclones, por lo que reactivar sectores como la agricultura llevará mucho tiempo.

Como primera medida, el gobierno de Raúl Castro iniciará hoy la entrega de tierras ociosas a manos privadas, ya prevista en la reforma agrícola que emprendió este año, pero ahora bajo el llamado urgente de producir alimentos tras los ciclones, en un país cuya superficie agrícola está subutilizada en 50%.

Según el economista Oscar Espinosa y otros disidentes, los ciclones «agravan una situación económica que era ya desesperada» y ahora « urgen reformas para que la población tenga alguna confianza en el futuro».

Raúl Castro creó expectativa al anunciar «cambios estructurales» en julio de 2007 y, sobre todo, cuando, tras asumir formalmente la Presidencia en febrero, mejoró el transporte y quitó las prohibiciones para que los cubanos se hospedaran en hoteles, tuvieran teléfonos celulares o compraran computadoras.

No obstante, en julio anunció un ajuste económico pidió ahorrar y producir más, un apretón de cinturón que cayó como un balde de agua fría a muchos cubanos que esperaban más cambios, como la eliminación de los permisos de viaje o una apertura a la iniciativa privada.

«Ya no caben más dilaciones. Más que nunca hay que salir del inmovilismo. Se imponen reformas radicales que están en este disfuncional sistema que tiene paralizada la economía, que permitan a los cubanos tener negocios y abrirse a la inversión extranjera», opinó Espinosa.

Analistas y opositores hablan de «congelamiento» de las medidas o « contrarreforma» por una influencia de Fidel o «pugnas» entre reformistas y ortodoxos, rotundamente negadas por los hermanos. Raúl Castro eliminó el igualitarismo y el techo en el salario para estimular la productividad; pero había advertido que por ahora no podrá aumentar los salarios --de 17 dólares en promedio-, que los cubanos estiman no alcanza para nada pese a que gozan de subsidios.

«Ahora quedamos peor. Lo que viene va a ser muy fuerte. Hemos retrocedido años de años», dijo afligida un ama de casa en un mercado agrícola de La Habana, desabastecido y «ya por las nubes», se quejaba.

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