La Habana - Cuba concluyó ayer tres meses de debates populares sobre la reforma de su Constitución: el texto, que reconoce la propiedad privada y abre el camino al matrimonio gay, ahora será afinado por el Parlamento y luego sometido a referendo en febrero.
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De acuerdo al Gobierno, más de 7,4 millones de cubanos (en una población de 11 millones) participó en 110.000 debates, organizados en barrios, centros de trabajo y universidades.
El artículo más debatido y foco de rechazo por parte de la población y la Iglesia fue el 68, que define el matrimonio como la unión "entre dos personas", y no entre un hombre y una mujer como reza en la Constitución actual, que data de 1976. Esto abre el camino al matrimonio homosexual en un país donde las minorías sexuales fueron estigmatizadas y enviadas a campos de "reeducación" y excluidos de todos los empleos públicos, tras la revolución de Fidel Castro en 1959.
El presidente Miguel Díaz-Canel dijo estar de "acuerdo", porque se busca "eliminar cualquier tipo de discriminación en la sociedad".
Otro de los cambios notables es que se limita el mandato presidencial. Después de 60 años de poder de los hermanos Castro, el período será de 5 años con opción a una reelección inmediata por igual tiempo. La edad mínima para optar por la presidencia será de 35 años y la máxima de 60 cuando se postula por primera vez. Díaz-Canel tiene 58 años.
La nueva Constitución reconoce, además, al mercado, la propiedad privada y la inversión extranjera como cambios necesarios para impulsar el crecimiento de la economía del país.
Estos cambios dan sustento legal a los ajustes iniciados desde 2008 por el entonces presidente Raúl Castro, que permitieron a los cubanos emprender negocios por "cuenta propia" (privados).
Una comisión de expertos del Partido Comunista (único) debe presentar en las próximas semanas un texto modificado al Parlamento, que lo aprobará en diciembre, antes del referendo del 24 de febrero.
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