Dejará de dar nuevas licencias para el arrendamiento de viviendas, abrir restaurantes y prestar servicios de construcción hasta que "se perfeccione el cuentapropismo".
La Habana - Cuba anunció ayer la suspensión de nuevas licencias para ejercer algunas actividades en el sector privado, una medida con la que el Gobierno de Raúl Castro busca frenar violaciones a la ley y la evasión de impuestos.
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La medida marca un freno a la campaña de siete años para la expansión del autoempleo en la isla, un intento para paliar el recorte de las plantillas infladas del Estado e impulsar la frágil economía doméstica de estilo soviético.
El diario Granma, del gobernante Partido Comunista, dijo que la prohibición de los nuevos permisos será temporal y aclaró que quienes ya las tengan podrán seguir operando. La publicación destacó que en el futuro no se otorgarán "de manera definitiva" permisos como "vendedor mayorista de productos agropecuarios".
La resolución, que entró en vigor ayer, fue publicada en la Gaceta Oficial de Cuba y establece la suspensión temporal de nuevas licencias para el arrendamiento de viviendas, abrir un restaurante o una cafetería, así como prestar servicios de construcción.
A los cubanos que deseen realizar esas actividades se "les comenzará a exigir una cuenta bancaria en la cual deben ir reflejando las operaciones y gastos". "No se concederán nuevas autorizaciones para un grupo de actividades hasta tanto no concluya el perfeccionamiento del trabajo por cuenta propia", agregó Granma.
Además, mencionó que están restringidas las licencias de vendedor de alimentos y bebidas mediante el servicio gastronómico en restaurantes (conocidos como "paladares"), lavadero de autos y gestor de compraventa de viviendas.
El presidente Raúl Castro, que dejará el próximo 24 de febrero la presidencia que ejerce desde 2006, amplió y flexibilizó el trabajo privado, en el marco de una cauta reforma que buscar "actualizar" el agotado modelo económico cubano.
Castro alertó en junio al parlamento sobre la necesidad de "enfrentar resueltamente las ilegalidades y otras desviaciones que se apartan de la política establecida" para el ejercicio del trabajo privado como "la utilización de materias primas y equipos de procedencia ilícita" y la "subdeclaración de ingresos para evadir las obligaciones tributarias".
Al cierre del primer semestre de este año un total de 567.982 cubanos trabajaban en el sector privado o "cuentapropismo" frente a los 157.731 que se afiliaron a la iniciativa hace siete años, según cifras oficiales.
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