29 de diciembre 2008 - 00:00

Cupones bursátiles

Ya está consumado. No hablen más. Se quedaron con los fondos de las AFJP, listo. Da vergüenza tener que oír las reflexiones de un improvisado, como lo es Boudou, inclusive alegorías de la propia Presidente cargando tintas sobre las inversiones de los «Fondos Pensión», que estaban rigurosamente diagramados por los respectivos institutos dependientes de los gobiernos. Que tomen la caja y den salida a cuanto emprendimiento faraónico se les ocurra, es una cosa. Tener que escuchar que se critique el haber tenido acciones de empresas, porque las mismas han decrecido en su precio es otra. Que era dinero de los que eligieron la jubilación privada es cierto. Ahora, que resulte mejor financiar obras como las que mencionan, que poseer activos de los que son columna de la economía nacional: resulta ciertamente, temerario. Pregúntenle a cualquiera al que le hayan llevado los fondos, si prefería poseer títulos de una Siderar o financiar túneles debajo de un ferrocarril. Nadie dijo que la mal llamada «jubilación privada» debía destinarse a hacer obras que el mismo Estado debiera realizar, sino que tenían que conseguir la mayor rentabilidad posible, en distintos activos. Como la angurria estatal, y la desesperación por papeles públicos emitidos que nadie en el mundo quería, llevaron a un embudo, les marcaban en la «torta» de inversiones que debían atragantarse con esos bonos-basura del Gobierno nacional. Y las que tranquilamente repudiaron en sus obligaciones, llegado el momento. Para darles en canje otros bonos-basura, peores que los primeros y que se derritieron hasta ser los peores en el mundo.
Lo mejor es callarse. No seguir acentuando argumentos, que suenan a remordimientos, por haberse quedando de manera prepotente con el patrimonio de las AFJP. Mucho menos, queriendo justificar lo que se hace actualmente, basándose en el pasado. Boudou será joven, con pinta y carisma, pero deja muchas dudas cuando se quiere introducir en el mundo de las inversiones. Casi podemos decir que no resistiría una confrontación seria y profunda acerca de -por ejemplo- para qué sirve una Bolsa de Comercio. Lo mejor es callar, atiendan el consejo, cada vez que salen a querer amparar lo que diagramaron con el dinero se meten en un lío. Ahora, la columna de sustentación -con el asunto del ferrocarril subterráneo- es que quedarán tierras libres de gran valor.

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