Los apenas dos millones de dólares del lunes así como delatan la anemia existente por parte de la demanda, puede que pongan también en evidencia las condiciones de mercado «sobrevendido». Aspecto que atenta en el otro extremo de la contrapartida. En nota anterior tratamos de realizar un boceto discurriendo acerca del destino que poseen las diversas porciones de los capitales emitidos. Y a través de aplicar, simplemente, cierta lógica y algunas evidencias, inferior que el segmento que queda libre, en juego, en muchos plazos debe estar seriamente reducido. Los movimientos de aquellas que poseen la cláusula de «recompra de acciones propias» no los habíamos mencionado en esa nota. Si se activa el mecanismo -lo hizo Molinos Río, hace poco-, se destina dinero de la sociedad para adquirir títulos de ésta, al considerar su directorio que el precio de mercado es demasiado bajo, para sus relaciones técnicas. La idea es dar un «precio sostén», hacer saber que la sociedad no se desentiende del camino que llevan sus acciones, tratando también de inyectar algo de ánimo al inversor común. Esas acciones pasan a una cuenta especial, quedando bloqueados hasta que la situación aclare y el mercado se vea más normalizado. En tanto, resta títulos a las plazas.
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Si el lunes no existía casi demanda, tampoco aparecía oferta presionando. La verdad de esto la dice lo hecho por el índice, que hasta se dio el lujo de apuntarse en suba. Cuando se posee un tipo de mercado ilíquido en dinero, pero también en papel, lo que se genera es un chirriar de los engranajes: la rueda bursátil se atasca.
Es un problema «a dos puntas», no solamente a una. Pero si puede confirmarse que el conjunto bursátil está muy seco en oferta, o hasta ser «sobrevendido», hay un aspecto interesante a futuro: que cualquier «tironeo de demanda» es capaz de generar -en precios-mucho más que la envergadura de los montos dispuestos.
Razonablemente, no son momentos de esperar tal «tironeo». Cierto es. Esa carta brava no parece estar entre las de arriba del maso. Hay a la vista un mercado que sufre depresión, desde 2007 a la fecha. También hay fuerzas adelgazadas en los dos adversarios naturales. Y un volumen que deja ver las huellas sobre el muy bajo consumo que queda al desnudo, cuando hay feriado afuera.
Dos millones de dólares, lo recordamos el lunes, era la suma que hacía de promedio en ruedas del «viejo recinto», anotando con tiza. Eso lo crucifica ahora.
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