Tras recitar tanto a Keynes, ahora el último «hit» entre los que rebuscan soluciones es Karl Marx. No puede pasar mucho tiempo más, si Obama sigue tirando al blanco a ver si la pega, para que salten a escena algunos de los llamados «padres de la economía». Un Adam Smith. Un David Ricardo (quien, además, fue en exitoso agente de Bolsa en sus comienzos. Y cuando estuvo bien armado de fortuna, se dedicó a pasar a la posteridad). Esto es lo que denuncia la falta de talentos en el mundo moderno, los capaces de dejar huellas profundas y trascender la moda, para convertirse en clásicos .Si revisar el viejo baúl, desempolvar obras y teorías de antaño, es lo que se quiere encargar de arreglar este mundo puede que estemos más fritos, de lo que podía suponerse.
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Mejor dejar sentado, simplemente, nuestro asombro por lo que se sigue viendo (como que Marx está siendo un éxito editorial, nuevamente) y no entrar en el terreno escabroso de lo ideológico o político. Pero, por ahora, los anuncios en Estados Unidos siguen yendo hacia lo mediato (como prometer reducir el déficit a la mitad, en cuatro años), mientras que el presente tan candente, se va poniendo al rojo vivo. La columna mercurial del mercado bursátil -en general- volvió a arrancar la semana, la última de febrero, con pésimos resultados. Nuestro Merval ya vio el lunes un roce cercano con los «1.000» puntos que resultan todo un símbolo, de ser perforados. Tanto el Dow Jones, como el índice mexicano -que paga alto precio, por ser el vecino del contaminado y tan dependiente de él en su economía- se pusieron a luchar, por la primacía de la baja de febrero y de la bimestral. En apenas dos meses, andan cayendo un 20% en sus cotizaciones. El Nikkei y el índice de Madrid no quieren ser menos y, en estos pocos días, se sabrá quién será el peor de los mercados: en el arranque de 2009.
Frente a panorama tan aterrador, hay tres índices que se defienden más que bien, todavía. El IPSA chileno, que venía positivo de un 9% en el bimestre, hasta el lunes. Así como el BOVESPA, que tuvo feriado y resguardó el 3% de subas que le quedaban. Finalmente el Merval, que se destiñó velozmente en lo últimos días, pero que hasta antes de arrancar el lunes pedía menos de un 3% (con la rueda del primer día, lo llevaba al doble). Nadie luce contento por perder menos que otros, imaginamos que ni en Chile lo estarán, aunque ganen. Porque se sabe que si la tendencia persiste afuera, termina por enfermar a todos. Y el remedio, ¿Marx?
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