El vital cambio de las expectativas, puede que esté dando algunas señales en el Norte, pero los que nos llega es lo que sucede desde la legión de los operadores de mercado.
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No se puede sopesar desde aquí qué es lo que está pasando por la gente común, por el consumidor, dentro de aquella economía. Lo de los operadores sabemos que no es muy fiable, muchas veces se tejen ciertas telarañas que aparentan estar apuntando en una dirección. Y, en realidad, solamente esperan que los incautos queden atrapados en la tela.
Desde lo que puede leerse, en cuanto a opiniones y pen-samientos de gente prominente, todavía las posiciones no armonizan en darle impulso a las que parecen ir más rápido con los deseos, que con la realidad.
El juego diario de la lluvia de indicadores que se lanzan, seguirá rigiendo el humor del mercado en la superficie. Siempre pendiente de que surja una novedad poco digerible y que derribe lo construido en algunas ruedas.
En nuestro ámbito no hay mucho por extraer, y dentro de esto casi nada que resulte una motivación local. Impregnados de la desesperación política, con absurdas peleas por ver si un indicador oficial es válido, o el de los privados, tenemos por delante y en unas semanas un hecho plenamente bursátil e importante: la llegada de balances trimestrales, a marzo. Los primeros estados de las que arrancan en enero el nuevo ejercicio, o el tercero de los que cierran en junio. Prácticamente, toda la nómina de listadas en nuestros paneles deberá estar mostrando sus números.
Buen momento para ajustar valuaciones, en función del precio cotizante, viendo de qué modo se ha deteriorado el poder productivo, o la capacidad de ganancias de las sociedades. Un trimestre al que se deberá mirar con una actitud más piadosa, por cuanto es un trimestre veraniego y de baja estacionalidad, para muchos rubros de actividad. En otros casos se aprovecha para hacer «paradas de planta», o bien el extender vacaciones -sin hablar de suspensiones- acoplándose a la merma del consumo.
Se los mire y analice como se quiera, resulta un elemento estrictamente bursátil y local. Por más que naveguemos siguiendo la estela del Dow Jones, el activo local siempre debe emitir sus propias señales para ver cómo jugará en las carteras. Hay que estar atentos.
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