8 de mayo 2009 - 00:00

Cupones Bursátiles

«El mercado siempre es el mismo. Lo único que cambian son los bolsillos». Puede que resulte un recordatorio apropiado para lo que no se ha plasmado, pero se insinúa. Quizás, se pueda engarzar con un viejo axioma de Wall Street: «Una acción vale lo que alguien está dispuesto a pagar por ella...». Mejor todavía. Sin complicados argumentos, con la tremenda eficacia que poseen las explicaciones sencillas. Y tomadas de la realidad. Del modo en que los mejores observadores han podido captar de los movimientos en el mercado. Si se unen aquellas dos simples estampas, vigentes en toda época, podríase intentar capturar en una burbuja, lo que tiende a invadir el ambiente de las tan maltratadas Bolsas. Por caso: que los bolsillos están casi terminando de cambiarse. Y que esos bolsillos están dispuestos a pagar cada vez más, por lo que estaba tirado en el piso.

No es todavía confiable, es tan etéreo y frágil como esa burbuja en que aparece encerrado. Pero hay muchas sensaciones dispersas en apariencia, pero confluyentes en su fondo y que lanzan el mensaje de: todo vuelve a reacomodarse para que nada cambie en el mundo.

Suenan, todavía en segundo plano, trompetas festivas. Por ahí ya sale Bernanke a tirar buena onda y mucho más cercana, de lo que se presumía hasta hace muy poco. Resulta que los bancos -eje del desastre- no lucen tan maltrechos como se los había pintado. Retoma su camino la soja; los precios de las acciones acumulan alzas y no se ven cansados. Ya están para el archivo los estúpidos paralelos, entre esta crisis y la de 1930. ¿Qué pasó? Lo que era todo negro ahora deja ver otros colores. Y las que siguen aflorando como novedades males se toman con una calma de convento.¿Será que están cambiando las expectativas racionales o es sólo un «act of magic» de los mercados?

En lo que hace a nuestro recinto, los primeros pasos de mayo han sido -cuando menos- contundentes. No solamente por el alza conjunta de un índice, sino por las diferencias diarias entre todos los papeles, con descomunal cantidad de signos a favor, sobre los descensos. Por allí se cruzó el avance de bonos, fogoneados por la ANSES (esto, señor Boudou, también es jugar con dinero de jubilados, en «la timba» que usted y Cristina apostrofaron). Hallar la correlación, con las acciones, a muchos ha sedu-cido: con razón. ¿O será que también juegan en acciones? Sugestivo.

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