27 de mayo 2009 - 00:00

Cupones Bursátiles

Semana final de mayo, donde se abatirán indicadores en catarata en el ámbito de Wall Street. Y mientras esos exitosos Jonas Brothers andaban por nuestras tierras, reaparecieron en el mercado los fabulosos «Curro's Brothers». Conjunto de predicadores, y vividores del pronóstico en los mercados, que está sumamente dilatado en sus especies componentes. Pero el que ha venido resultando la gran estrella a través de la crisis, Nouriel Roubini, se subió al escenario y cambió súbitamente la letra de su tema favorito. Una muestra testimonial y que vino a ratificar lo que tantas veces se ha visto y oído (y que muchas veces reiteramos, acerca de las estratagemas de estos «gurús»). Intentando pasarse de vereda y volver a caer parado, ahora el señor Roubini se plegó al decir de: «Lo peor de la crisis ya pasó...». Acaso creyó advertir que podía quedar del lado desfavorable de la mesa y perder toda esa fama pasajera, que le trajo haber sido coronado como: «El que anticipó la crisis».

Los norteamericanos, que para poner motes y hacer un show hasta de las desgracias son líderes totales, lo habían bautizado como el «Doctor Apocalipsis» (y el seudónimo lo decía todo).

El hombre recorría diversos centros, sacado sus regias tajadas de las conferencias, y al recalar en San Pablo lanzó su nueva versión. Una letra cargada de optimismo, que contradecía lo que venía afirmando hasta hace poco, para subirse al carro de los que ven que la recesión está cerca de un final. Y que a inicios de 2010 llegará la recuperación... Entre otras cuestiones, aseguró que el desempleo en Estados Unidos seguirá arriba y se irá por sobre el 10% (lo que había dicho el propio Obama, días atrás).

La jugada completa incluyó, por supuesto, una cubierta para evitar cualquier desaire de la realidad. Y así afirmó que: «La recuperación será lenta y débil» (una frase que está colgada de todos los análisis del optimismo, que se hayan leído últimamente). Se supone que en esta ocasión, no podrá reclamar ser ningún pionero en anticipar nada. Porque de producirse lo mencionado, habrá unos cuantos antes en la fila y que estuvieron tocando esa cuerda desde tiempo atrás.

Es más, ahora nuestro sagaz «oráculo» humano presentó un serio defecto en su exposición: que lo dicho ya se estuvo escuchando antes.
Se engrosan las filas del optimismo, queda Krugman del otro lado. Y ya están los primeros «panqueques».

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