2 de septiembre 2009 - 00:00

Cupones Bursátiles

No terminábamos de armar la nota para los «cupones» de ayer, colocando el foco y aconsejando la atención sobre lo que se comentaba sobre la economía china, que vino la lápida para el mes de agosto, anulando la posibilidad de dotar a la rueda final de los mercados, de algún toque alcista postrero. La Bolsa de Shanghai, su derrumbe de casi un 7%, llegó como para convalidar el alerta que pretendíamos lanzar con la columna que le dedicamos. Y es que la palabra «burbuja», aplicada tanto a lo inmobiliario como a lo bursátil, nos instala en un escenario donde se habla de un «capitalismo autoritario». Y en esa muy exótica composición de un sistema ligado al comunismo y con muchas de las prácticas capitalistas que han motorizado el crecimiento de modo sensacional.

Será sumamente atractivo seguir el proceso, con los cables y notas que lleguen desde China, para ver de qué modo sus autoridades procurarán evitar el estallido formal, de lo que está ya en superficie. Alguien nos comentaba que «los chinos son capaces de amenazar con la prisión a los que se coloquen en vendedores...». Esto, claro, fundamentando en el muy rígido sistema que aplican y donde acaban de anunciar durísimas penas a los que osen manifestarse en las calles, yendo en queja por algo.

Lo más trascendente para los demás mercados, y para muchos economistas que lo pregonaron, es si la «locomotora» que se esperaba con ansiedad -China- para suplantar a la alicaída economía de Estados Unidos llega también a salirse de los rieles, pagando por la propia «exuberancia» de estos años. Y sin que el régimen pueda ser eficiente para doblegar a leyes de mercados, que resultan más implacables que cualquier Gobierno autoritario.

Dentro de la historia bursátil del mundo, los chinos son como recién llegados. Y seguramente que han recibido con enorme asombro los desplomes que han sufrido en agosto. Donde ya surgieron voces gritando por la «regulación» oficial, como la última carta para intentar detener el aluvión. Sabemos, por historia, que es imposible detener o doblegar las correcciones de mercados cuando éstos han llegado al punto de la «madurez» excesiva. Se puede procurar dilatar los tiempospero, solamente para incrementar la presión y encontrarse, luego, con estallidos mucho más graves.

El foco del inversor debe estar allí ahora: por toda la incidencia sobre el resto, que un mercado chino en problemas puede transmitir.

Dejá tu comentario