2 de noviembre 2009 - 00:00

Cupones bursátiles

En muchas voces de analistas y asesores de Bolsa, la idea que prevalecía sobre la baja del miércoles era: no prestarle atención. Toma de utilidad. Todo normal. Nadie hacía referencia a que el volumen local, en ese día de fuerte descenso de las líderes -un 6%-, había rebasado los $ 100 millones: como hacía bastante no se veía en la estadística. Si bien octubre manifestó una mejora en cuanto al promedio diario de negocios, casi en los $ 70 millones, lo hecho el miércoles -y en fuerte baja- resultaba un 35 por ciento superior al promedio.

El jueves habían vuelto las sonrisas, un «rebote» en todas partes y que -en efecto- dejaba en un paréntesis lo sucedido un día antes. Coincidiendo con el muy oportuno dato de que el PBI de Estados Unidos resultaba un 3,5% en positivo. A lomos de ello se sintieron los recintos fortalecidos, pensando que en la rueda que cerraba el mes se produciría un impulso final positivo.

Sin embargo, la temida «recaída» se hizo presente y el viernes se culminó pidien-do agua, con los indicadores arrastrándose entre negativos. Y así, el peso de las evidencias confirmó que lo del miércoles no era derivado de simple «toma de utilidad», sino que -por lo menos, en Buenos Aires- el perfil era de «corrida»: hecha y derecha. Ninguna defensa, precios que decaían y ventas que se multiplicaban, para formalizar 106 millones de pesos: con un 6 por ciento de baja en cotizaciones. La pucha...

Esto no se había visto en todo el trayecto del año, por más que octubre terminó con leve alza mensual en el Merval -frente a otros meses que fueron negativos-, la composición de una rueda con semejantes variables opuestas no era posible reconocer en tales términos. Lo que queda de las tres fechas finales, en todos los mercados, es un dibujo grotesco de: caída- repunte- recaída, en sólo 72 horas variando los vientos de manera drástica. Lo que fue mala noticia en una tarde resultó buena nueva en la siguiente, para volver a sumergirse en la tercera. Poco serio.

Nosotros nos quedamos con la rueda-símbolo del miércoles, pensando en qué pudo haber estimulado a la oferta para salirse de las vías y ametrallar de tal manera a toda especie que se cruzaba. Quedará por comprobar si resultó «fecha clave», de cambio de actitud, o solamente un descalabro temporal de los operadores. Es para mirarlo con prudencia.

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