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Cupones bursátiles
Por las dudas se hubiera quedado corto, tenía todavía más platos en el menú: «Se puede invertir en la Bolsa, en empresas argentinas. También se puede ir a los plazos fijos en pesos, que sirven para fomentar el crédito». De todos modos, sintetizó su gasto al opinar: «La gran apuesta de 2010 tiene que ser una apuesta a la economía real». ¿En qué quedamos?», habrá pensado el lector apabullado por tantas opciones. Casa, acciones, plazo fijo, economía real. Todo con un dólar, vaya... que no está nada mal.
Desde el Norte, Ben Bernanke y los muchachos pioneros de la crisis -en la Fed- salían a anunciar: «Tiempo prolongado de tasas bajas». Y el efecto inmediato fue el mismo de todo el tiempo: impulsando a las acciones y debilitando al dólar. Nuestro visionario ministro de Economía tomó debida nota de esto. La pregunta acerca de qué sucederá cuando la tasa deba moverse -y los impuestos aumentarse- no tiene respuestas a la vista, salvo para los que miran a los mercados a cierto plazo y no solamente en el día por día.
Tampoco parece merecer demasiada atención el hecho de seguir engendrando un expansivo número de «no consumidores», a través de las mediciones de más gente que se queda sin empleo. A los mercados de riesgo les han proporcionado un ambiente que es casi ideal, como para que no existan muchos obstáculos en seguir escalando. Y lo están aprovechando cuanto pueden los operadores que entran y salen con total seguridad, a sabiendas de que existe un flujo de «inversión cautiva» y que toma el camino del riesgo, casi sin riesgo. Con tal de huir de la «moneda vil» y tomada a un costo «cero». Como matar a un tigre, dentro de una jaula...


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