10 de noviembre 2009 - 00:00

Cupones bursátiles

Encaminados ya hacia la última etapa del ejercicio 2009, debe resultar uno de los años más difíciles para poder contener en una definición. Tanto lo de aquí, como lo del exterior y donde los índices bursátiles se abrieron paso en medio de una economía global que -por más que se le dé rosca a la «recuperación estadística»- sigue evidenciando señales poco halagueñas, en aquello que los mismos economistas instauraron como: la economía real. Puede que ciertos números estén mejor, pero encuestas y realidades dan otra visión y delatan que la gente -el vital elemento del consumo- no está bien desde el bolsillo. Y, mucho menos, desde el espíritu y el gran terror a gastar de más, que quedó desde la explosión acaecida.

La mejor prueba testimonial proviene de funcionarios de la FED que, por una parte, afirman que la economía se está recobrando. Y, por la otra, para no irritar los ánimos de los mercados: prometen mantener las tasas rasas por «un tiempo prolongado». De tal forma, es una nueva invitación a: juguemos en el bosque, mientras el lobo no está. Saquemos el máximo partido de todo tipo de bien transable y que -entre la tasa cero y la devaluación del dólar- resulta probablemente la zona más suculenta de la historia moderna, para los operadores de activos. ¿Y las normas dónde están? Haciendo el festival todavía más alegre, se está hablando de todo salvo para lo que -con tanto enojo- se anunciara cuando arrancó el drama de la crisis y las debacles. Por el momento, el marco sigue siendo el mismo de antes, con un terreno abonado con los mejores festilizantes para utilizar capital: al que solamente hay que agacharse y tomarlo...

No asoman nubarrones inmediatos, para el mes y medio solamente que falta para cerrar las cuentas anuales. Con muy poco -el Merval es una demostración- se alcanza a seguir moviendo la escalada de precios, basándose en la carencia de alternativas válidas. Y que convierte a la oferta en una permanente defensora de la tendencia. Aunque, como se ha visto en ruedas atrás, vuelva a mermar el caudal de órdenes que sustenten lo conseguido en cotizaciones.

Tener que fundamentar el recorrido del ejercicio en argumento tan simple, como extraño, de: evolución muy positiva de la Bolsa, por dólar devaluado y dinero barato, no se hallarán a lo largo del historial en tal armonía. Los operadores: con la servilleta puesta.

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