28 de enero 2011 - 00:00

Cupones bursátiles

Demasiado «esmirriada» -palabra un tanto pasada de moda- la figura virtual que se pudiera dibujar de nuestro mercado, en estos días. Cuando ya se atacó formalmente una nueva frontera, las de los 3.700 puntos, esto quedó no solamente como una frustración, sino que el rebotar contra el techo puso en riesgo el «piso» inmediato, el de los 3.600 puntos. Resulta un dato para no dejar pasar como tema menor, porque encierra un peligro concreto, de persistir en la delgadez de la base de negocios. Y está claro que proviene de faltante de demanda, obligando a una férrea disciplina de los vendedores, para no presionar en demasía. Un terreno de juego que se vio reducido súbitamente. Porque, salvo algún «vidente», que desee afirmar que el bajón de negocios se podía prever, se trató de un descenso sin aviso previo. Fue irse de una semana en un ritmo para reiniciar la otra con una languidez y falta de movimiento que admiten algunas hipótesis sobre su origen. La nuestra es que se contrajo el flujo del exterior, de los «muchachos» que disponen los activos como si fueran fichas, ya sea porque se visualiza que debe entrarse en cierta zona de descanso oportuno, o bien, tensar la goma procurando algún tramo de «corrección», que nuestro mercado no tiene desde haca ya unos cinco meses largos. Mismo tema que se menciona para el trayecto del Dow Jones, indicador que va sumando de a poco, pero constante, retornando a niveles de tres años antes: casi sin tomar un respiro. Por ahora, como se vio en estos días, la fuerte contracción de órdenes no logró que los precios se vieran obligados a decrecer por el ritmo de oferta.

Nuevamente apareció la actitud vendedora de acomodarse a dos marchas menos, hasta dejando que se produzca cierto repunte, en vez de oprimir a la baja. Puede que el capital de carteras domésticas resulten los que proporcionen el equilibrio, esperando porque se recomponga la línea de abastecimiento hacia el Merval.

Gran tablero

Viendo el desempeño global, hasta comienzos de la semana, se encuentran varias actuaciones como para sorprender. Como Brasil, que continúa defraudando desde 2010, con pérdidas.

También el Mexbol, de México, aparece en negativo en cerca del 3%. Agregándose el IPSA chileno, con el 2%. Parece zona de recambios de carteras.

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