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Cupones bursátiles
Calificadoras que más allá de recibir aludes de críticas de los Gobiernos en problemas, se animan a bajar calificaciones de los que parecían intocables. Esto, apenas unos ejemplos, a pura memoria, de lo que vino marcando la agenda mensual del presente ejercicio. Y, de última, esto que se sumó -sobre Bin Laden-, que tanto promovió expresiones de júbilo en distintas partes, como de inmediato sembró el temor profundo a que haya contragolpes, revanchas, desde la organización al que pertenecía el muerto. Que de inmediato se tradujo en un lunes que estuvo muy lejos, en los índices globales, de reflejar gestos de alegría en lo previo. Más bien, a la inversa, el sumo recato y la cautela por temor a lo que podría sobrevenir y lo que pudiera desencadenarse, a partir de allí.
Pero hubo más en este lunes inicial de mayo. Nuestra Bolsa abrió operaciones con 17 líderes y un «quemado»: Siderar. La razón, un anuncio de la empresa de abonar el dividendo que había propuesto. Y la reacción de la Bolsa de Comercio, impidiendo la cotización del papel, porque se volvería a generar un ambiente controvertido al respecto.
No faltaron razones, porque: ¿podría realizarse, cuando le han impugnado la asamblea donde tal punto fue aprobado? En caso contrario, generaría el anuncio una suba de cotizaciones, que después podía quedar frustrada y con descenso violento.
Realmente, un enchastre formidable. Donde la compañía participa también, con sus réplicas al acoso oficial. En definitiva, el que pierde es el propio sistema bursátil. Y también accionistas que no pudieron operar en la rueda mencionada, con opción a que puedan ser otras más.
Mayo vino con una «granada» debajo del brazo, sólo falta sacarle el seguro. Entonces... «boom».


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