Cupones bursátiles

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Parece una condena -periodística- tener que retornar a tratar asunto bursátil, y donde la CNV está incursa, cuando después de haber sido la columna -y el medio- que de modo más persistente ejercimos el derecho a la opinión, en el trascendente litigio con Siderar. Invitamos a la CNV a dar a conocer una opinión concreta, sin laberintos, referida al principal tema en disputa y que se radicó en cuanto a las «reservas» voluntarias que llevan las compañías -al igual que Siderar- y la obligatoriedad (como piden desde el Gobierno), o no, de distribuirlas al cabo de un ejercicio. Suponemos que tal comunicación aclaratoria no habrá de realizarse, y que cada lector extraiga sus conclusiones al respecto). Pero, un par de días después, se cruza nuevamente en el camino una novedad acerca de una cotizante, y a través de un comunicado de la CNV. Como lo dijimos ante lo de Siderar, nuestra especialidad hace que no debamos soslayar el caso ahora de «Consultatio», donde surgen como acusados miembros de la familia Costantini (en especial, Eduardo).

Demoras

¿Qué vamos a opinar, sobre acusaciones de «manipuleo» y otras lindezas derivadas, por las que el organismo instruyó un muy serio sumario? Respecto de si existieron, o no, tales desvíos en las operaciones de la acción, nada. Habría que poseer los datos precisos, capacidad para evaluar y juzgar, funciones que corresponden a la figura de ser «policía» del sistema, que le cabe a la CNV. ¿Y entonces...?

Pues, que así como sucedió desde tan lejanas épocas -a pura memoria, nos acordamos del caso Terrabusi (cuando fue vendida), también el de la vieja Indupa- la implementación, después del análisis, las acusaciones formales se lanzan varios años después de cometidos, los supuestos delitos contra el mercado y sus inversores. Ahora, se ventilan hechos efectuados en... ¡2008! (Según dijo Costantini, tal lo reproduce «Clarín», «hice el descargo de esto hace un año»...).

¿Tanto tiempo, tan difícil resulta chequear operaciones y contrapartidas y cuando -además- no se trata de una acción de las más líquidas? En plena era de la informática, de la sofisticada tecnología, es inadmisible que aquellos ya insólitos atrasos (en época de la chapa y de la tiza) se reiteren hoy en día. Poco tranquilos deben estar inversores: ante tan vetusto organismo.

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