1 de agosto 2011 - 00:00

Cupones bursátiles

La primera semana, comiendo «faisán» -en el inicio de julio- con un Merval subiendo el 2,2%. En Bolsa parece normal, exiguo casi, pero si se lo compara con alternativas de inversión del dinero es un resultado más que suculento. Repasemos, ganar más del 2% en cinco días. Después del «faisán», vino un segundo período donde los operadores debieron comerse «las plumas».

Un rebaje furibundo, que depreció al índice en nada menos que el 4,15% en nuestro medio. Y fue la semana donde surgió un martes insólito -el día «12»- donde se realizó el «paquete» de la venta del 5% de Repsol en YPF; que agregó $ 351 millones de volumen: para concretar una rueda solamente soñada, con $ 415 millones en negocios con acciones. Esto, al cabo del mes, distorsionó la realidad del promedio por rueda: porque dio unos $ 59 millones por la «levadura» de tal rueda, que al desagiarse mostró la realidad del mercado: solamente $ 42 millones de promedio diario. En tercera semana sobrevino un suave rebote, ganando el Merval el 0,9% y dejando la puerta franca para que un remate apropiado, pudiera mejorar el saldo final. Sin embargo, y a pesar de una última fecha para nosotros «retocada» (desde el centro de operaciones que hoy en día es el más importante y que tiene alto «poder de fuego» para intervenir en bonos, o en acciones) el final computó para la cuenta total un rebaje semanal del 1 por ciento.

De todas formas, la sacó muy barata la actuación local con su pérdida de julio en el 1,15%, confrontada con un Dow Jones derrapando el 2,2%. Y mucho más el deslizamiento del Bovespa cayendo 5,4 por ciento.

Entre el máximo del Merval -con «3.487» puntos- y el mínimo de «3.270» unidades, existió una brecha importante. Y lo peor para el operador es que lo mejor sucedió al inicio -en la quinta rueda- y lo más desagiado sucedió a solamente una fecha del final. Un claro plano inclinado, de mayor a menor, al compás de sucesos externos que no pudieron ser eludidos. Solamente mitigados en ciertas ruedas donde la oferta cerró filas, el volumen se contrajo al mínimo posible, como para que el deterioro dejara huellas más soportables. Y si hablamos de ritmo y negocios, el promedio «seco» sin ese «paquete» de YPF -habla de unos u$s 10 millones magros de promedio por sesión bursátil-. Nadie vende dólares para comprar acciones (una tonta idea, que echó a rodar, sin sustento).

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