16 de agosto 2011 - 00:00

Cupones bursátiles

Muy bien, habría que averiguar qué desean los señores gobernantes -ahora los europeos, pero son siempre igual en todas partes- cuando un mercado bursátil (que con los demás activos, aunque resulten una vorágine especulativa no se meten) decide efectuar una saludable «corrección» y ponerse a tono con la realidad que emana de quienes le dan razones: economía y política.

Al parecer, el participante debe hacer el papel del tonto funcional: viendo de qué manera se deterioran los precios de sus acciones, quedando parali-zado, sin actuar, porque la tendencia es hacia abajo. Pretender eso es una canallada, es un abuso de poder manejar las normas y acomodarlas a gusto y placer, en una fase del ciclo -la bajista- cuando la admiten, y aun la vitorean, si se produce en la fase ascendente.

Volvemos a lo dicho ayer: la «especulación» es hija de «Satanás», cuando actúa en la baja. Pero resulta un «Ángel de la Guarda» si se muestra alcista y prestando supuesto apoyo a los gobernantes de turno y sus prácticas administrativas. La prohibición de la «venta en costo» -prohibida en Europa, aunque con resistencias puntuales- fue ilustrada con un ejemplo sesgado, en la nota aparecida en Clarín el pasado sábado.

Se habla de los «hedge fund», suerte de demonio que siempre se coloca por delante, explicando tal operatoria como vendiendo acciones de clientes que no están enterados de ello. En tal caso, el operador que se atreve a vender posiciones sin la debida autorización u orden de venta del titular, está cometiendo un desvío debidamente incurso en un acto delictivo. Pero, en columna previa hablamos de la simple persona que llama a un agente, le da orden de vender al inicio de la rueda y, posteriormente, ordena recomprar la posición: a precios más bajos. ¿Qué tiene de criticable tal actitud?. Simplemente, el inversor actúa en la dirección contraria: porque el mercado le marca que es la aconsejable, ante hechos del contexto que lo harán decaer en sus precios. No es la Bolsa un lugar donde los «héroes» mueren con las botas puestas, sino que antes de que a uno lo velen de parado: tiene que ensayar las mejores defensas posibles, para proteger su capital. Hay quien vende y se aparta. Hay quien vende y después recompone lo que tenía, mejorando el promedio a precios más bajos. Que esto les disguste, poco o mucho, a las autoridades políticas porque la Bolsa decae es problema aparte. Y si meten mano, será peor. Y si modifican normas: es una torpeza.

Dejá tu comentario