16 de enero 2012 - 00:00

Cupones bursátiles

La degradación económica y financiera del mundo prosigue y las evidencias son inapelables. Basta repasar las novedades que poblaron páginas el fin de semana, con el rebaje de calificación a varios países clave de la «eurozona», para que no pueda existir polémica el respecto. Lo que da pie, todas las semanas, para que un desaforado Paul Krugman coloque los alaridos en procura de evitar los ajustes, las medidas que pongan en un marco de sensatez a los europeos. (Nunca explica, el mediático Nobel, qué resultados reales dieron en Estados Unidos las medidas para inundar de dólares su economía).

El hecho es que los índices bursátiles del viernes se mostraron en retroceso, no demasiado brusco, a favor de que tales degradaciones de calificación el mercado las venía «descontando». Al menos hubo alguien, hoy en día sumamente nervioso, que no lo tenía tan «descontando» en su camino a una tortuosa campaña electoral: el gobernante francés Sarkozy, que tanto presionaba a Merkel para conseguir una red de contención que le sirviera. La segunda quincena de enero arranca con tales malas nuevas en el escenario. Y con el proyecto pendiente de querer colocar gravamen a las operaciones financieras, en toda Europa. De ser por el francés, hasta lo haría país por país, lo que denota el grado de desesperación que lo invade y queriendo jugar una carta explosiva. A los griegos ya casi se los da por «finados» del elenco de la moneda «euro», habida cuenta de sus inagotables reclamos y la ausencia de posibles soluciones. (Según el estilo Krugman, los demás deberían aportar las billonarias sumas necesarias y que consiga salir del atolladero, sin ninguna garantía de que luego se administre como es debido).

Pasadas las «ventas de Navidad», a Estados Unidos también le han vuelto los ratios normalizados y esto no convenció a nadie. Siempre se las viene arreglando el inventivo mundo de Wall Street, para disimular correcciones acordes con las malas nuevas.

Lo vinieron haciendo a lo largo de 2011 y en lo que va del mes ya eludieron seguros rebajes, que quedan en los finales del día en muy leves diferencias. Se puede intuir que será un ejercicio 2012 donde el «capital de riesgo» poseerá una velocidad de traslación como pocas veces vista. Y los «arbitrajes», entre índices ganadores y perdedores, resultarán moneda corriente. Poco es lo que puede hacerse en cada ámbito local, más que intentar decir que «las empresas están baratas» (sí, pero nadie las compra).

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