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Cupones bursátiles
Los que más se adentran en ver de qué manera se han corregido los males que llevaron al estallido tienen una doble frustración: porque notan que a grandes rasgos, con otros decorados y estratagemas, casi nadie varía en la formación de «genes» de una crisis. También, el comprobar la ausencia de talento de los que pretenden comandar la resurrección. Y todo es un dejarse llevar, hasta traernos a este abril de 2012 en el que no hay horizonte definido y casi todo -en voz de gobernantes- es crear en las sociedades el «odio a los mercados».
Cosmética
Ya se está viendo que los recursos artificiales se van agotando, en el mundo de las Bolsas su mayor representante ha venido siendo el Dow Jones. A través del hábil tratamiento cosmético de pequeños datos sesgados, hacerlos tomar cuerpo de importantes. Y hasta capaces de dejar en segundo plano a las novedades que, siendo del fondo verdadero de la tendencia, se van corridas del foco de atención.
Desde el Dow, ayudando a los demás que copiando su avance lo traducían en todo el gran tablero global. Y de pronto se creó un vacío imposible de llenar -costando cinco bajas consecutivos-, los chinos ya no juegan de «comodín» porque también difundieron sus propios problemas.
Europa ve que le nacen «nuevas Grecias» y hay candidatos del sur ven que la crisis también les pega y que fluyen dificultades domésticas (y medidas con perfil de desesperación). El estallido del Norte y sus bribones bancarios se fue derramando por el mundo y la crisis se bajó de las finanzas, para caminar por las calles sin piedad y diciendo: «Siempre se puede estar un poco peor...». (¿Hay quién acierte a saber adónde vamos?).


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