28 de junio 2012 - 00:00

Cupones bursátiles

En la rueda del lunes todo fue una cuesta abajo, sin salientes de donde tomarse. En la del martes, sacaron de la manga -en Wall Street- un dato de segundo orden, de tipo inmobiliario, que sirvió para detener el derrape y transmitiendo desde el Dow la señal de resistencia.

Aquí, realmente no se pudo «hacer mercado» y porque la condición indispensable para que suceda -cúmulo de negocios presentables- se limitó a arañar los $ 27 millones de efectivo. Una prueba de la demanda que se alejó de la lucha, dejando todo a hombros de los vendedores: el destino final, el porcentual a registrarse en las cotizaciones, sería patrimonio exclusivo de la disciplina puesta a prueba para enfrentar el vacío. Y la oferta lo hizo, comprimiéndose hasta límites indispensables, para evitar otra caída de cierta gravedad.

Una postal muchas otras veces vista, en el devenir del ciclo negativo, y los permanentes contrastes con algunos «golpes de mercado» alcistas, que son creados del aire y que -en el aire- se evaporan. Hoy ya se atraviesa la zona roja europea, en otra reunión «cumbre» de quienes dicen buscar soluciones. Nos recuerda aquello de «resulta difícil de encontrar a un gato negro, dentro de una habitación oscura. Especialmente, si al gato no está allí...». Quizás en estas rondas, terminando mañana, aparezcan nuevas ilusiones. O se las presente como tales. Las que serán prolijamente trabajadas por quienes las transforman en «análisis». Con el derivado de procurar una, o algunas ruedas favorables, de índole global. El problema que enfrentan es que cada vez menos se cree en soluciones originadas en los Gobiernos, y las «dosis» de optimismo en grageas se extinguen velozmente. Así es como ya medio ejercicio 2012 fue consumido y los índices solamente muestran decepciones transformadas en números.

En unos días se cierran trimestrales, o generales, a junio y lo que contienen no huele demasiado agradable. Nuestro mercado ha mostrado tendencia al «achique» en negocios, y entre ellos, mucho más los dineros de la demanda. Así como en Europa algún ejecutivo diagnosticó «el dinero está muerto» (por la falta de capitales nuevos en el circuito), tal afirmación se va trasladando a todos los recintos.

Lo que perdura es «dinero viejo», rebotando de un lado al otro, inclusive con rebaje paulatino de éste: vendedores que salen y no vuelven. Recambios posicionales que suman al volumen, pero en la simple estadística nominal. Un semestre perdido.

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