3 de julio 2012 - 00:00

Cupones bursátiles

Realizando la «autopsia» del pasado junio, el dibujo que formó al pasar de cada semana -terminando por dar casi el 4 por ciento de aumento en el Merval- no tuvo el andar que pareció dirigido: en cuanto a dar una semana positiva, para neutralizar otra negativa, que se viera antes. Solamente poder destacarse que surgió con energía otro intento por generar una etapa corta, pero fantástica, que nació el viernes «15» -el 3,7% de alza, con casi $ 67 millones-, hizo una pausa en el reinicio del lunes «18», quedando casi en neutro el índice. Para arremeter nuevamente el martes «19» y agregar un 3,60% en el promedio de las líderes, trepando a los $ 62 millones de volumen. Tras ello, todo se desvaneció: si bien quedó bien marcada la huella (al proporcionar ganancia del 3,4%, en segunda semana, y el 3% en la tercera). Pero, reapareció el embate justo en la última rueda del mes: con $ 58 millones y una suba del 3,5 por ciento que enjugó la pérdida de ruedas previas y pasó el período final a positivo del 0,22 por ciento.

En este último ataque de demanda, cierto fue que resultó una fecha en franco ascenso global (cumbre europea mediante) y -en tal caso- se puede atribuir a un espíritu de «manada bursátil», que el Merval se sumara al fuerte repunte general. Sabemos que el promedio por rueda arrojó la magra cifra de $ 39 millones, pero que en las ruedas «calientes» se pasó de los $ 60 millones, o quedando cerca de esto. Justamente, el tramo final resultó llamativo, porque hubo ruedas de apenas $ 48 millones -martes «26»- y otra en menos de $ 28 millones, el jueves «28», rematando después con veloz trepada: a los $ 58 millones finales. Y se nos instala el interrogante, acerca de qué tipo de energía activa -súbitamente- a una demanda que en buena parte del mes apenas si se arrastra por los pisos de negocios. Y luego, todo retorna al mismo ritmo mortecino que obliga a la oferta a realizar esfuerzos de encogimientos sublimes con tal de proteger las cotizaciones. Si bien ahora más raleado, el dibujo de producir fulminantes y muy rendidores tramos de subas -totalmente inesperadas- no se manifestó con tanta nitidez como otras ya mencionadas en el semestre.

En junio hubo arranque, pausa, para volver a «play» y forjar un corto trencito de tres fechas. Lo que nos deja el único aspecto apasionante de este 2012, esperar para ver cuándo aparecerá en julio. Para acomodarse en la butaca y con bolsa de pochoclo. Lo demás, que está en lo normal, es un «bodrio».

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