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Cupones bursátiles
En verdad, de lo único que se habla -cuando se mencionan y aconsejan alternativas de inversión- es de la adquisición de tal tipo de título público. Ahora con la recomendación del Boden 2015, ante lo cual nuestras menciones del «dolar-Bolsa» y referido a ver a las acciones como reserva de valor, por su depreciación en términos de dólares, quedaron nada más que como una propuesta decorativa. Seguimos creyendo en ella, pero lo que importa es aquello que crea la mayoría de los que dirigen sus dineros y no en lo que pudiera ser. Además, la demostración práctica de las acciones siendo mejor negocio: solamente se puede confirmar a cierto plazo y como ha resultado a lo largo de la historia. Y en el presente, la arenga que se impone en todo el circuito financiero es: «No hay dólares, ¡queremos Boden!...». Contra semejante atractivo, mucho más cuando se concrete el pago de agosto, toda otra propuesta queda como ilusoria. Además del otro clásico, de utilizar las acciones como simple vehículo -le damos el seudónimo de «mulas»- saliendo en pesos del recinto de Buenos Aires, para descargarse en dólares en Nueva York, que es otro modelo que deja fuera de foco al concepto de la inversión en títulos privados como activos apreciados por las carteras. El viernes pasado se hicieron sólo $ 22 millones efectivos en el curso de la rueda, pero con los CEDEAR -certificados de depósito, que no son acciones, sino que las representan- llegando a rozar los $ 40 millones. Algo que se ve muy de vez en cuando, pero que también da para toda hipótesis. Así, las acciones han quedado como una «excusa» para abrir la Bolsa: pero, muy pocos piensan en ellas. Triste.


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